Guanajuato capital se volvió el epicentro de una emotiva manifestación el pasado 30 de agosto, donde un grupo de madres buscadoras se reunió en las escalinatas del histórico Teatro Juárez. Su grito unificado resonaba con fuerza: “¡No habrá silencio! ¡No habrá olvido! ¡Hasta encontrarles!”. Estas mujeres, portadoras de historias desgarradoras, exigen a las autoridades que intensifiquen las búsquedas de sus seres queridos desaparecidos.
El colectivo Vozha, en un acto de conmemoración por el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, iluminó la plaza con velas de esperanza y fotografías de sus familiares. Para cada una de estas mujeres, la búsqueda es una lucha constante, enfrentándose a un dolor que ninguna madre debería sufrir: la incertidumbre de no saber el paradero de sus hijos.
Durante la manifestación, una madre compartió su experiencia personal sobre la desaparición de Francisco Javier. Recordó el último día que le vio, una conversación cotidiana antes de que él saliera a la tienda y jamás regresara. Con cada relato, el dolor compartido visibiliza la urgencia de justicia y las carencias en la respuesta de las autoridades.
Hasta la fecha, el colectivo busca a ocho personas en la ciudad. Además, exigen justicia por Wendy Jovana Morales, cuyo caso resuena en la memoria colectiva, ya que su cuerpo fue hallado en condiciones que impidieron su identificación visual. Lamentablemente, no hay avances en términos de detenciones por este delito.
Las madres enfatizan la responsabilidad del Gobierno Municipal de Guanajuato y la Fiscalía General del Estado al realizar investigaciones pertinentes. Ellas manifestaron no solo su dolor, sino también su necesidad de mantener viva la presión sobre los casos, ya que el olvido podría llevar al archivo de sus expedientes.
La inseguridad en Guanajuato capital y la escasa respuesta de las instituciones competentes abarcan a todos. Esta situación no solo afecta a las familias involucradas, sino que también genera un clima de inquietud en la comunidad, impactando el turismo y el comercio local. Las historias de estas mujeres deben ser escuchadas, no solo como datos fríos en una estadística, sino como voces humanas que claman por verdad y justicia.
