León, Guanajuato.- La interpretación de Joaquín Guzmán Loera va más allá de una simple imitación. Para Héctor Kotsifakis, asumir el papel en “La Captura” implica un profundo análisis del hombre detrás del mito, evitando en todo momento caer en la glorificación del capo mexicano. Esta producción no solo narra la historia desde la perspectiva de los policías Carmona, interpretado por Alfonso Herrera, y Rosales, a cargo de Noé Hernández, sino que también busca desmantelar los estereotipos que rodean a Guzmán.
El actor enfrenta el reto de representar a Guzmán sin convertirlo en el foco de la historia. “Los importantes son los policías”, explica Kotsifakis, quien se sumergió en la construcción del personaje analizando sus gestos y silencios, buscando que la amenaza se perciba sin saturar la narrativa. La película revela a un hombre que parece tener el control absoluto, pero cuya seguridad se desmorona a medida que los policías avanzan hacia situaciones que superan su control.
Kotsifakis se preparó para el rol accediendo a información poco común sobre Guzmán, incluyendo testimonios de personas que lo conocieron en prisión. Esto le permitió comprender a un individuo hermético y astuto, capaz de negociar y liderar sin alzar la voz. Descubrió facetas más humanas, reflejadas en su relación con su comunidad, que enriquecieron la complejidad del personaje.
Uno de los aspectos más importantes para Kotsifakis fue su mirada, un elemento que debía transmitir la tensión propia de alguien que, por primera vez, pierde el control. Durante la filmación, el actor trabajó en su cuerpo y voz, dejando de lado su rutina de ejercicios por dos meses para aproximarse físicamente a Guzmán, aunque sin obsesionarse con una réplica exacta.
Kotsifakis también se inspiró en anécdotas que ilustraron la vulnerabilidad de Guzmán. Durante su tiempo en prisión, tomó clases de teatro, intentando conectarse con el mundo exterior. En una función, se enfrentó al miedo escénico, algo que reveló su humanidad, un aspecto que Kotsifakis se propuso incorporar en su interpretación.
La película “La Captura” se distingue por evitar la narrativa típica del narcotráfico, desafiando el molde que en muchas ocasiones glorifica al criminal. Kotsifakis enfatiza que el enfoque debe centrarse en los policías, presentando a quienes arriesgan sus vidas. Propone un cambio en la narrativa cultural, sugiriendo que las historias sobre la policía pueden ser tan dignas de interés y complejidad como las de aquellos a los que enfrentan.
El filme invita al público a cuestionar sus propios prejuicios, enfatizando que no se trata solo de una historia de narcos, sino de valores fundamentales. Kotsifakis concluye recordando la necesidad de revisar la forma en que se representan las instituciones en el cine y la importancia de mostrar ejemplos positivos en la narrativa. En este sentido, “La Captura” se presenta como una obra comprometida no solo con el entretenimiento, sino con la reflexión social.
