Miles de habitantes de las comunidades tseltal y cho’ol en Chiapas se manifestaron este 9 de agosto en defensa de su tierra, rechazando la construcción de la autopista Palenque-Ocosingo, conocida como “Ruta de las Culturas Mayas”. La movilización, que coincidió con el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, culminó en una ceremonia espiritual con ofrendas mayas y un mensaje dirigido tanto a los pueblos originarios de México como a la comunidad internacional.
Los manifestantes expresaron que la apertura de la carretera ha traído consigo graves impactos negativos. Un comunicado emitido por los organizadores subraya que la construcción es jurídica y culturalmente inaceptable. Adicionalmente, señalan que las consultas llevadas a cabo por las autoridades no fueron previas ni libres, vulnerando así sus derechos territoriales y culturales.
El daño ambiental fue otro de los puntos preocupantes. Los pobladores afirman que la obra afecta bosques, selvas y fuentes de agua vitales para sus comunidades. También denunciaron intimidaciones por parte de las empresas constructoras, que han operado sin el consentimiento de ejidatarios, violando tierras cultivadas y áreas sagradas.
El movimiento, respaldado por la Misión jesuita de Bachajón, exige que el Gobierno de México respete los derechos de los pueblos indígenas conforme a lo estipulado en el artículo 2° de la Constitución, prohibiendo despojos por parte de empresarios y protegiendo la vida de sus comunidades. Además, demandaron la detención de la propuesta de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, argumentando que esta no considera adecuadamente sus usos y costumbres.
Los manifestantes unieron un llamado de alerta sobre la producción de leyes que intentan avanzar sin la participación necesaria de los pueblos afectados, lo que podría perpetuar la vulneración de sus derechos. Durante la manifestación, se evocaron mensajes espirituales y denuncias históricas, reflejando un profundo compromiso con su identidad y su entorno.
A pesar de las protestas, el gobierno estatal ha respaldado el proyecto, iniciado el 8 de junio de 2025, el cual abarca alrededor de 170 kilómetros entre varios municipios. Los líderes comunitarios y el Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio han cuestionado la legitimidad de las consultas públicas que reportan el apoyo a la obra, acusando al gobierno de desinformar a la población.
La manifestación concluyó con consignas que reflejan el deseo de los pueblos indígenas de defender su patrimonio y proteger la tierra que habitan, destacando la frase “La tierra no se vende, se ama y se defiende”.
