En Michoacán, el incremento de compras y comunicaciones en línea durante las fiestas de fin de año eleva el riesgo para los usuarios locales, que registran mayor actividad en plataformas y sitios web y dejan más datos personales disponibles para terceros. Esta mayor exposición facilita que ciberdelincuentes aprovechen la temporada para rastrear información y emplearla en fraudes.
Especialistas en ciberseguridad advierten que cada conexión, búsqueda, compra o publicación genera una huella digital que puede ser rastreada y explotada si no se protege adecuadamente. La llamada huella digital incluye todas las interacciones y comunicaciones que realizamos en el ámbito virtual y se acumula como una “sombra de datos” a lo largo del tiempo.
Esa huella puede ser activa, cuando el usuario comparte información de forma deliberada, o pasiva, cuando se recogen datos sin su intervención directa, como direcciones IP, cookies o geolocalización. Plataformas, motores de búsqueda y aplicaciones recopilan y analizan estos datos, a veces incluso fuera de su entorno mediante botones y herramientas integradas en sitios de terceros.
Existen además intermediarios conocidos como corredores de datos que compilan perfiles a partir de registros públicos, cookies y compras, y posteriormente los venden a anunciantes, aseguradoras y otras entidades. Estos perfiles pueden incluir centenares o incluso miles de puntos de información por persona, lo que aumenta el riesgo de usos no deseados de los datos.
Los riesgos concretos incluyen desde publicidad excesiva y ventas de información hasta prácticas delictivas como el phishing, el robo de identidad y la transferencia fraudulenta de números de teléfono mediante el intercambio de tarjetas SIM. Publicaciones en redes sociales que indican ausencias del hogar o muestran datos personales pueden servir de pista para robos o suplantaciones.
Se han documentado casos en los que la difusión de ubicaciones o detalles personales en redes llevó a robos domiciliarios y a la obtención de credenciales por parte de atacantes que, mediante el secuestro de números telefónicos, accedieron a cuentas bancarias y de servicios digitales. También se han registrado fraudes en los que se usaron intercambios de tarjetas SIM para vulnerar correos y plataformas de intercambio y sustraer fondos a usuarios comunes.
Para reducir la exposición, los expertos recomiendan medidas prácticas: limitar lo que se comparte en redes, revisar y depurar cuentas antiguas, ajustar las configuraciones de privacidad, y restringir permisos de aplicaciones al mínimo necesario. Igualmente aconsejan minimizar registros innecesarios en comercios digitales y optar por compras como invitado cuando sea posible.
En el ámbito de la seguridad, se sugiere usar contraseñas fuertes y únicas, activar la autenticación de dos factores, mantener el software actualizado e instalar herramientas de privacidad como redes privadas virtuales, bloqueadores de rastreadores, mensajería cifrada y buscadores centrados en la protección de datos. Estas prácticas contribuyen a controlar qué información se recopila y a reducir el impacto de la huella digital.
Fuente: contactonoticias.com.mx
