Guanajuato Capital.- La reciente implementación de un nuevo sistema de semáforos en la zona de Marfil ha generado un significativo caos vial, afectando considerablemente la vida diaria de sus habitantes y el flujo del turismo. Ante las quejas y el aumento de los tiempos de traslado, la alcaldesa Samantha Smith Gutiérrez ha anunciado que está considerando revisar y, posiblemente, reubicar estos dispositivos para mejorar la movilidad.
La alcaldesa comentó que el sistema de semaforización está siendo evaluado constantemente y que se tomará acción si los análisis técnicos indican que no están cumpliendo su función. Entre los puntos de revisión se incluyen los semáforos cercanos al Instituto Guanajuato, donde se han reportado aglomeraciones, sobre todo durante la salida de los estudiantes.
Smith subrayó que, aunque aún no se ha tomado una decisión concreta sobre la reubicación de los semáforos, se están realizando pruebas y planeando obras complementarias en áreas críticas como la Avenida Euquerio Guerrero, donde ya se han identificado necesidades de mejora en la movilidad.
En cuanto a la información del Gobierno Estatal sobre este proyecto, la alcaldesa afirmó que se opera de manera conjunta y que se deben contar con los permisos necesarios para actuar en vialidades de su jurisdicción. Sin embargo, la Secretaría de Obra Pública (SOP) ha indicado que el municipio comenzó a instalar los semáforos sin haber resuelto varias observaciones previas.
La situación ha encontrado un eco en la población, que ha reaccionado a través de una recogida de firmas en la plataforma Change.org, donde los ciudadanos piden la revisión o el retiro total de los semáforos. La inquietud aumentó cuando, durante un evento oficial, el municipio decidió desactivar los semáforos, provocando una mayor congestión vehicular en la región.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana ha intentado aclarar que la congestión fue exacerbada por el evento del Festival Internacional Cervantino (FIC), asegurando que los semáforos aún están en proceso de evaluación y adaptación. Sin embargo, los ciudadanos continúan demandando que se base cualquier toma de decisiones en estudios reales sobre el flujo vehicular, reflejando una crisis de credibilidad en la planificación de esta obra vial.
