Estados Unidos ha restringido el acceso a Claude Mythos para usuarios fuera de su territorio, lo que refleja su control sobre tecnologías emergentes y su intención de mantener una ventaja competitiva en inteligencia artificial (IA). Mientras tanto, Europa, aunque ha sido pionera en la regulación de la IA, se enfrenta a desafíos significativos; su infraestructura y ecosistema en este ámbito no están a la par con los avances logrados por EE. UU. y China. Esto deja al viejo continente dependiente de terceros para acceder a las mejores soluciones de IA.
Sin embargo, el cofundador y CEO de Mistral AI, Arthur Mensch, ha urgido a Europa a tomar medidas rápidas. En su reciente intervención ante la Asamblea Nacional francesa, enfatizó que el tiempo juega en contra de Europa, sugiriendo un plazo máximo de dos años para desarrollar infraestructura propia en IA. Según Mensch, la falta de acción colocaría a Europa en una posición de subordinación a las empresas tecnológicas estadounidenses, convirtiéndola en “un estado vasallo”.
El impacto de no cumplir con esta meta podría ser grave. Mensch argumenta que controlar el cómputo es esencial para el crecimiento económico. La IA no es solo una herramienta digital; representa una infraestructura crítica, comparable a la electricidad, pero en manos de privados. Ser dependientes de soluciones externas en IA podría ser un problema no solo técnico, sino de soberanía y estabilidad económica, especialmente para sectores sensibles como la defensa y la banca.
Los datos evidencian que Europa no parte de una posición favorable. Según Epoch AI, EE. UU. domina el 74% del cómputo global especializado en IA, mientras que la UE solo tiene un 4.8%. Un informe de Mario Draghi había identificado previamente que la falta de un sector tecnológico fuerte es una de las razones de la brecha de productividad entre Europa y EE. UU. A pesar de las iniciativas como el plan “Continente IA”, que busca aumentar la capacidad de sus centros de datos, las previsiones apuntan a desafíos en la capacidad de competir frente a potencias como OpenAI, que planea ampliar su capacidad significativamente.
Mensch no solo advirtió sobre las dificultades, sino que también sugirió estrategias, como utilizar la contratación pública para potenciar el desarrollo tecnológico. Mistral AI está explorando la creación de sus propios chips y planea abrir un nuevo centro de datos en Francia.
Sin embargo, hay voces críticas que cuestionan su enfoque. Mensch, con una valoración de 12,000 millones de euros, tiene intereses directos en estas políticas. Aunque no contar con servidores propios limita la independencia, todavía existe la posibilidad de utilizar IA de terceros, aunque con restricciones.
