Una posible nueva estrella podría iluminar el cielo esta noche gracias a una explosión inminente en el sistema T. Coronae Borealis, un fenómeno esperado por los astrónomos. Este sistema binario, compuesto por una gigante roja y una enana blanca, ha generado interés debido a su naturaleza como nova recurrente, capaz de producir explosiones que dan lugar a un brillo temporalmente visible. La última explosión conocida ocurrió en 1946, y algunas estimaciones apuntan a que la próxima podría ocurrir esta noche.
El astrónomo Jean Schneider, del Observatorio de París, ha formulado cuatro fechas potenciales para esta explosión, de las cuales tres ya han pasado sin incidentes llamativos. Sin embargo, se ha mostrado optimista al señalar la posibilidad de que esta noche sea la adecuada para observar un nuevo punto brillante en la constelación Corona Borealis, comparable en luminosidad a la estrella polar.
T. Coronae Borealis se encuentra a 3.000 años luz de la Tierra y orbita cada 227 días. El proceso de explosión se desencadena cuando la gigante roja expulsa capas externas, formando un disco de material que es atraído por la enana blanca. Esta “alimentación” causa una acumulación de energía que culmina en una explosión termonuclear, elevando repentinamente su brillo de una magnitud de 10 a entre 2 y 3, visible a simple vista durante varios días.
Históricamente, esta estrella ha mostrado fluctuaciones de brillo. La última explosión registrada en 1946 vio cómo su magnitud cayó de 10 a 3. Desde entonces, ha pasado por variaciones de luminosidad que los científicos analizan para predecir futuros estallidos. En 2016, se detectó una disminución en su magnitud, similar a fenómenos previos que precedieron a explosiones. Los astrónomos consideran que, eventualmente, otra explosión se producirá, aunque no hay consenso sobre la inmediatez de este evento.
Para quienes estén interesados en seguir el brillo de T. Coronae Borealis, existen recursos en línea, como la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables, donde se puede verificar la magnitud actual de la estrella, que en este momento se acerca a 9,9. Aunque la comunidad científica mantiene cierta cautela respecto a las teorías de Schneider sobre la existencia de un tercer objeto en el sistema, el fenómeno sigue captando la atención de entusiastas de la astronomía y curiosos por el cielo nocturno.
