Esta semana, Europa enfrenta una ola de calor extremo con temperaturas que alcanzan los 40 °C en el Reino Unido y hasta 43 °C en Francia. La Met Office del Reino Unido ha emitido su segundo aviso rojo por calor en la historia, destacando un evento climático sin precedentes que afecta la salud y rutina diaria de los europeos. En París, Météo-France ha lanzado una alerta roja, comparando la situación con la ola de calor de agosto de 2003, que resultó en la muerte de decenas de miles de personas en el continente.
La magnitud de este suceso climático es sorprendente, dado que hace solo una década, se previó algo similar para agosto de 2050. Actualmente, el calor extremo se ha convertido en la nueva normalidad en España, mientras que otras regiones de Europa se ven atrapadas en un fenómeno inusitado. Investigadores están analizando las causas de esta ola de calor a través de estudios científicos recientes.
Un artículo de ‘Nature Communications’ de junio de 2022 reveló que las olas de calor en Europa han aumentado entre tres y cuatro veces más rápidamente que en otras regiones medias del hemisferio norte. Europa se clasifica como un área crítica para el cambio climático. Un elemento crucial de este fenómeno es la corriente en chorro, flujos de aire que distribuyen calor y frío alrededor del planeta, siendo la corriente polar la más influyente en nuestro contexto.
Con la disminución de la diferencia de temperatura entre masas de aire, esta corriente pierde potencia y se comporta de manera errática, lo que contribuye a la actual situación al atrapar aire caliente en Europa occidental, evitando que se refrigere. Aunque entendemos parte del mecanismo detrás de esta ola de calor, aún no se aclara por qué la corriente en chorro está cambiando.
Existen diversas teorías, incluido el calentamiento del Ártico, que alteraría la corriente, pero no hay consenso claro en la comunidad científica. Además, los modelos climáticos actuales aún no logran abarcar completamente estos fenómenos. Esta inestabilidad en la corriente promete generar variaciones climáticas más extremas en Europa, llevando a episodios de calor intenso, lluvias torrenciales y frío inesperado en el futuro. La región deberá estar alerta ante estos posibles cambios climáticos.
