La periodista Anabel Hernández ha revelado que hay negociaciones en curso para que Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa con licencia, se presente voluntariamente ante las autoridades de Estados Unidos. Esto implica que podría tener que comparecer ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York en un plazo de dos semanas, lo que genera incertidumbre en el ámbito político y social de México. La situación no solo afecta a Rocha Moya, sino que también plantea interrogantes sobre las relaciones entre México y Estados Unidos, especialmente en un contexto donde las presiones estadounidenses están en aumento.
Según Hernández, estas negociaciones buscan una salida pacífica al caso, a menudo complicada por las tensiones políticas internas que enfrenta el partido Morena, del cual el gobernador es un miembro destacado. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra en una encrucijada: es evidente que una entrega forzada podría traer repercusiones políticas significativas dentro de su partido, mientras que una intervención unilateral de Estados Unidos no sería bien vista.
Fuentes cercanas al gobierno federal han indicado que se han estado enviando mensajes a Rocha Moya, buscando facilitar su entrega ante la justicia estadounidense. Sin embargo, el tiempo apremia. Si Rocha Moya no se presenta dentro de este plazo, es posible que las autoridades estadounidenses opten por métodos más agresivos para lograr su comparecencia. Esto podría incluir tácticas similares a las que se usaron en el pasado para capturar a otros personajes del crimen organizado, como Ismael “El Mayo” Zambada.
Hernández advierte también sobre escenarios más extremos que podrían surgir, comparándolos con acciones previas de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro. La realidad es que, hasta ahora, el gobierno federal no ha confirmado la existencia de estas negociaciones ni se ha manifestado sobre presuntos delitos relacionados con el narcotráfico en los que se vería involucrado Rocha Moya.
La delicadeza de la situación podría llegar a impactar en el discurso y las decisiones futuras del gobierno mexicano, así como en la percepción pública sobre la relación con Estados Unidos.
