Las comunidades indígenas mayo-yoreme se movilizan en Sinaloa contra la construcción de una planta de amoniaco en la bahía de Ohuira, denunciando los graves riesgos de ecocidio y etnocidio que esto implicaría. Con la consigna “¡Aquí no!”, han decidido realizar una toma indefinida del proyecto, financiado por Suiza y Alemania, en respuesta a la preocupación sobre cómo este desarrollo afectará su entorno y forma de vida.
Felipe Montaño Valenzuela, gobernador indígena de Ohuira y vocero del movimiento, ha señalado que la reunión con autoridades ambientales, incluidas la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), no ha traído soluciones satisfactorias. Aseguró que las mesas de trabajo serán aceptables solo si se suspenden las obras de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), que pretenden producir 2,200 toneladas métricas diarias de amoniaco y cuya amenaza se siente fuerte entre más de 6,600 indígenas de la región.
La preocupación de estas comunidades se centra en el impacto de la planta en su ecosistema y en su seguridad. Montaño enfatizó que la construcción afectará la bahía y desplazaría a los pueblos originarios, generando consecuencias irreversibles. Además, científicos y organismos internacionales han advertido sobre el riesgo de extracción de agua salada, que podría alterar drásticamente la temperatura del agua en la bahía, afectando la vida marina y la pesca, la principal fuente de alimentación para las familias.
Se ha informado sobre riesgos de fugas de gas que podrían crear nubes tóxicas que amenazan a más de 40,000 personas en un radio de 45 kilómetros. La falta de infraestructura de emergencia en Topolobampo complica aún más esta situación, haciendo necesario que las comunidades se preparen para lo peor, con un diálogo aún sin resolver.
El humedal Santa María-Topolobampo-Ohuira, un hábitat vital para miles de especies, también está en peligro. Con un avance del 88% en la construcción, han sido devastadas 28 hectáreas de humedales y se ha visto desplazamiento de fauna. La empresa encargada del proyecto ha generado más preguntas que respuestas, dejando a las comunidades en una posición de incertidumbre y resistencia.
A pesar del rechazo reciente de un megaproyecto turístico en el Caribe mexicano, las comunidades mayo-yoreme mantienen la esperanza y el compromiso de resistir ante lo que consideran un riesgo inaceptable. La Suprema Corte de Justicia había ordenado una consulta sobre el proyecto en 2022, pero la participación de comunidades no directamente afectadas ha dejado muchas inquietudes y señalamientos sobre irregularidades en el proceso consultivo.
La situación se ha vuelto crítica, y las comunidades exigen que su voz sea escuchada y respetada, reafirmando su postura de rechazo al proyecto de la planta de amoniaco, dentro de un contexto más amplio de lucha por la preservación de su hogar y su identidad.
