El Telescopio Espacial James Webb ha realizado un descubrimiento significativo al identificar un objeto teórico: la estrella de agujero negro, tras más de dos años de observaciones de los llamados puntos rojos, formados aproximadamente 600 millones de años después del Big Bang. Este avance proporciona nueva información sobre la formación de los agujeros negros y sus galaxias, lo que podría cambiar nuestra comprensión del universo y su evolución.
Utilizando un cúmulo galáctico cercano como lente gravitacional, Webb ha podido observar en profundidad el punto rojo GLIMPSE-17775. A través de 30 horas de observación que equivalen a 80 horas, el telescopio ha recopilado 40 líneas espectrales que revelan valiosos datos sobre la composición del objeto estudiado. Este análisis preciso permite vislumbrar características que apuntan hacia la existencia de la estrella de agujero negro.
Cuando una estrella masiva agota su combustible, puede colapsar completamente para convertirse en un agujero negro. Sin embargo, la teoría sugiere que, en ciertos casos, puede quedar parte de la estrella alrededor del agujero negro, dando lugar a lo que se conoce como estrella de agujero negro o cuasi estrella. Este fenómeno ha sido estudiado, pero nunca antes había sido detectado.
Las 40 líneas espectrales obtenidas ofrecen piezas para comprender mejor este objeto. Entre ellas, se han identificado líneas vinculadas al hidrógeno, oxígeno y helio que no coinciden con los modelos de nubes de gas habituales alrededor de agujeros negros. Por el contrario, se encontraron líneas de oxígeno y hierro que indican altas energías y condiciones típicas de una estrella en fusión de sus últimas reservas de combustible.
El análisis espectral también mostró evidencia de fluorescencia y absorción de helio, lo que sugiere un entorno denso que rodea una fuente de energía intensa, consistente con la hipotética estrella de agujero negro. Estos descubrimientos sugieren que otros puntos rojos podrían ser similares, explicando su baja emisión de rayos X, ya que el material circundante podría estar absorbiendo estas radiaciones.
Los hallazgos del telescopio James Webb continúan reduciendo el misterio alrededor de estos objetos, aumentando la comprensión sobre los orígenes y el comportamiento de las estructuras que formaron el universo temprano.
