El presidente de Israel, Isaac Herzog, advirtió sobre un alarmante aumento de la violencia en la sociedad israelí, describiendo un “proceso de brutalización” que afecta a diferentes comunidades, incluidos cristianos y musulmanes. Durante una ceremonia en Jerusalén, Herzog calificó a los colonos violentos de Cisjordania como una “turba sin ley”, subrayando que estos actos dañan la convivencia y desvirtúan los principios morales.
En su discurso, Herzog expresó su deseo de hablar sobre unidad, pero condenó lo que considera una ola de agresión que, según la ONG B’Tselem, ha resultado en la muerte de más de 37 palestinos por fuego israelí en los primeros meses de 2023. Además, la Comisión de Resistencia contra el Muro y los Asentamientos reportó 1,819 ataques en Cisjordania solo en marzo.
El presidente también mencionó ataques frecuentes contra lugares sagrados y personas de diversas creencias, lo que refleja una creciente hostilidad hacia los cristianos en Israel. Según el Rossing Center, en 2025 se registró un aumento del 63% en incidentes de acoso hacia esta comunidad. Recientemente, han ocurrido agresiones contra religiosas y símbolos cristianos en Jerusalén, coincidiendo con restricciones impuestas por el Gobierno de Benjamín Netanyahu.
A pesar de los temores frente a esta escalada de violencia, Herzog enfatizó que dañar a quienes profesan otras religiones y sus símbolos está en contra de la ética y las leyes israelíes, haciendo un llamado a la reflexión y el respeto entre las distintas comunidades en el país.
