La elección de Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo tiene impacto directo en la política y la seguridad de Irán, al concentrar el control en una figura con estrechos vínculos con las fuerzas armadas del país, según informaron medios estatales. La Asamblea de Expertos designó a Mojtaba para suceder a su padre, el ayatolá Alí Jamenei, tras la muerte de éste, que los medios atribuyeron a ataques de Estados Unidos e Israel.
Mojtaba es un clérigo de rango medio vinculado a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y había sido considerado por sectores del establishment como posible sucesor. Su nombramiento se interpreta como una señal de que los sectores de línea dura mantienen una posición fuerte en los órganos de poder.
Aunque la doctrina oficial rechaza la sucesión hereditaria, el nuevo líder cuenta con respaldo relevante dentro de la IRGC y de la oficina que dirigía su padre. Ese apoyo ha pesado en la decisión de la Asamblea y condicionará la articulación del poder clerical y militar.
Nacido en Mashhad en 1969, Mojtaba participó en la guerra entre Irán e Irak y estudió en los seminarios de Qom, donde alcanzó el rango de Hojjatoleslam. Su trayectoria académica y militar lo posiciona dentro del círculo religioso conservador del país.
No ha ocupado cargos oficiales en el Gobierno de la República Islámica, pero acumuló influencia entre las fuerzas de seguridad y en el amplio entramado empresarial ligado a ellas. Ha mostrado oposición a los reformistas que buscan acercamientos con Occidente sobre el programa nuclear y ha actuado con perfil discreto en público, aunque presente en movilizaciones de apoyo al régimen.
La designación de Mojtaba Jamenei refuerza la presencia de actores afines a la IRGC en el aparato estatal y plantea continuidad en las políticas de seguridad y diplomacia que han marcado los últimos años en Irán. La evolución de su liderazgo determinará en buena medida la orientación interna y externa del país.
Fuente: contactonoticias.com.mx
