Irapuato, Gto.— El futbol suele definirse en los detalles… y en la resistencia. En el Estadio Sergio León Chávez, Club Deportivo Irapuato sostuvo el pulso durante 45 minutos, pero terminó cediendo ante la contundencia de Atlante, que firmó un 5-0 lapidario en duelo pendiente de la Jornada 4 del Clausura 2026.
La primera mitad fue pareja, incluso con momentos en los que la Trinca intentó sorprender. Hubo intensidad en medio campo, aproximaciones aisladas y un par de intervenciones oportunas de Humberto “Gansito” Hernández para mantener el cero. El encuentro parecía transitar por carriles de equilibrio, con un Atlante que apostaba por la paciencia y la transición rápida.
El punto de quiebre llegó apenas iniciado el complemento. Al 54’, un contragolpe bien llevado por la banda derecha terminó en centro preciso para que Luis Puente definiera de cabeza el 1-0. El gol obligó a Irapuato a adelantar líneas, y ahí comenzó la fractura.
Atlante explotó cada espacio. Al 66’, una nueva transición culminó con definición de Samuel González dentro del área, ampliando la ventaja. La Trinca intentó ajustar con cambios ofensivos, pero el impulso visitante ya era irreversible.
El tercer tanto, obra de Hardy Meza tras un servicio por derecha y remate acrobático, terminó de inclinar el ánimo del encuentro. Con el equipo local desarticulado y obligado a arriesgar, el propio Meza se erigió figura de la noche. Al 88’ colocó un disparo al ángulo y en tiempo agregado selló su hat-trick con un remate potente que pegó en el poste antes de entrar, firmando el definitivo 5-0.
La goleada evidenció una segunda mitad en la que Irapuato perdió cohesión y quedó expuesto a los contragolpes azulgranas. Sin embargo, el contexto también invita a la reflexión: el equipo se mantiene en zona de calificación pese al tropiezo, y el torneo aún ofrece margen para recomponer el rumbo.
Al término del encuentro, en rueda de prensa, ‘Bora’ Alcántar dio la cara; asumió la culpa, arropó a sus jugadores y expresó vergüenza deportiva. La noche fue dura, de esas que obligan a mirarse con honestidad. Pero también puede ser punto de inflexión. La Trinca ya ha demostrado en este mismo campeonato capacidad de reacción y carácter. El reto inmediato será recuperar solidez, reencontrar equilibrio y transformar el golpe en aprendizaje.
El próximo encuentro de la Trinca reúne muchos ingredientes, tanto deportivos como extra cancha. Alebrijes representa una sombra siniestra sobre la actual franquicia, por intereses de pantalón largo de todos conocidos. Pero al once fresero le toca hablar en la cancha.
Porque si algo enseña el fútbol, es que incluso las caídas más abruptas pueden ser el inicio de una nueva respuesta.
Fuente: contactonoticias.com.mx
