La muerte de Nemesio Oseguera, conocido como «El Mencho» y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, se produjo durante una operación militar y constituye un hecho relevante para la seguridad pública en Jalisco y otras entidades del país. El desenlace podría alterar el equilibrio de poder de organizaciones criminales que operan en la región.
Oseguera, un exoficial de policía de 60 años, era considerado la cabeza en las sombras del CJNG, una organización criminal con presencia nacional e internacional. Bajo su mando, el grupo consolidó rutas de tráfico y estructuras para diversificar sus actividades ilícitas.
El cártel ha sido vinculado al contrabando de grandes cantidades de drogas hacia Estados Unidos, incluido el fentanilo, sustancia asociada a un incremento de muertes por sobredosis. Estados Unidos ofrecía una recompensa multimillonaria por información que condujera a su captura, pero Oseguera logró evadir la detención durante años.
Su organización recurrió a tácticas de extrema violencia y métodos de intimidación, incluidos actos de decapitación y ataques contra agentes del orden, que generaron episodios de alta confrontación con autoridades locales. En ocasiones anteriores sus acciones incluyeron emboscadas contra fuerzas de seguridad y atentados que causaron víctimas entre policías y personal de seguridad.
El historial delictivo del CJNG bajo su liderazgo abarcó, además del narcotráfico, el robo de combustible, el trabajo forzado y el tráfico de personas. La organización también desplegó redes de corrupción y sobornos para garantizar impunidad local y buscó influencia política a través de compras de apoyo y campañas.
Oseguera provenía de una región rural de Michoacán y transitó por etapas que incluyeron estancia en Estados Unidos, reclusión y deportación, incorporación a cuerpos policiales y luego su salto al crimen organizado. Con el tiempo se apartó de aliados anteriores y levantó una estructura que mezcló modelos operativos y tácticas paramilitares para expandirse.
La caída del líder plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para consolidar los avances en seguridad y sobre las posibles reconfiguraciones en el mapa del crimen organizado. Las autoridades enfrentarán ahora el reto de evitar que surjan vacíos de poder que prolonguen la violencia.
Fuente: contactonoticias.com.mx
