Las relaciones entre Irán y los estados del golfo Pérsico requieren una «revisión profunda» ante el actual conflicto en la región, dijo el embajador de Teherán en Arabia Saudita, subrayando las implicaciones directas para la seguridad y la estabilidad locales. El diplomático advirtió que, como vecinos, los países del golfo no pueden prescindir unos de otros y necesitan replantear sus vínculos para limitar la influencia de actores externos.
El embajador Alireza Enayati atribuyó las tensiones a décadas de un enfoque excluyente en la región y a una dependencia excesiva de potencias externas, y abogó por estrechar la cooperación entre los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo junto con Irak e Irán. Señaló que esa coordinación permitiría a la región prosperar si se redujera la injerencia externa.
Los estados árabes del golfo han sufrido más de dos mil ataques con misiles y drones desde el estallido del conflicto el 28 de febrero, con blancos que incluyen misiones diplomáticas, bases militares, infraestructuras petroleras y otras instalaciones civiles, según reportes regionales. Emiratos Árabes Unidos, que normalizó relaciones con Israel en 2020, ha sido uno de los más afectados, aunque todos los países de la zona han denunciado los ataques.
Fuentes y analistas regionales coinciden en que también crece la frustración hacia Estados Unidos, antiguo garante de seguridad, por arrastrar a la región a un conflicto que varios gobiernos locales no respaldan pero del que sufren las consecuencias. En Arabia Saudita, las agresiones se han concentrado en la región oriental, en instalaciones petroleras, en la base aérea del Príncipe Sultán y en el Barrio Diplomático de Riad, según el Ministerio de Defensa saudí.
Arabia Saudita e Irán restablecieron plenamente sus relaciones diplomáticas en 2023 tras años de enemistad que implicaron respaldo a facciones rivales en la región, lo que abrió canales de diálogo que ahora se mantienen activos. Enayati negó la responsabilidad iraní en ataques contra la infraestructura petrolera saudí, como la refinería de Ras Tanura y los intentos contra el yacimiento de Shaybah, y afirmó que Irán solo ataca objetivos vinculados a Estados Unidos e Israel.
El embajador sostuvo que, de haber llevado a cabo Irán esos ataques, lo habría anunciado, sin identificar a los presuntos autores de los incidentes. Las autoridades saudíes no han atribuido públicamente la autoría de cada ataque, mientras que Teherán mantiene que sus acciones se dirigen a intereses estadounidenses e israelíes.
Enayati dijo mantener contacto continuo con funcionarios saudíes y que las relaciones avanzan de manera natural en varios ámbitos, destacando la cooperación saudí en la gestión de peregrinos iraníes y en la prestación de asistencia médica. También afirmó que Teherán y Riad conversan sobre la postura pública saudí de no permitir que su territorio, mar o espacio aéreo se utilicen para atacar a Irán.
Según el embajador, el conflicto ha sido impuesto a la región y su resolución exige que Estados Unidos e Israel detengan sus operaciones, que los países del golfo no sean involucrados y que se obtengan garantías internacionales para prevenir nuevas agresiones. Solo con esas condiciones, sostuvo, la región podrá centrarse en la construcción de una dinámica de prosperidad y seguridad compartida.
Fuente: contactonoticias.com.mx
