En Tailandia, los votantes dieron un respaldo mayoritario al partido conservador Bhumjaithai, dirigido por el primer ministro Anutin Charnvirakul, y simultáneamente apoyaron iniciar un cambio de la Constitución heredada del periodo militar, una decisión con impacto directo en la política nacional y en la agenda de reformas del país.
La jornada combinó elecciones generales anticipadas y un referéndum sobre la conveniencia de modificar la carta magna; el resultado provisional del plebiscito mostró alrededor del 60% de votos a favor del cambio, mientras el escrutinio de los escaños sigue avanzando.
Los cómputos provisionales atribuyen al Bhumjaithai al menos 195 de los 500 escaños en juego, seguido por el reformista Partido del Pueblo con 114 y el populista Pheu Thai con 78; la mayoría simple para formar gobierno se sitúa en 251 escaños.
Anutin aceptó los resultados con un mensaje de humildad y reivindicó el carácter nacionalista de su formación, subrayando su compromiso con «la nación, la religión, la monarquía y el pueblo» y con la gestión del país dentro del sistema democrático con el rey como jefe de Estado.
El resultado supone un avance significativo para Bhumjaithai, que en comicios anteriores obtuvo muchos menos escaños, y una derrota notable para el Partido del Pueblo, que partía como favorito tras promover el plebiscito y varias reformas políticas.
El líder del Partido del Pueblo reconoció la necesidad de permitir que el ganador intente formar gobierno y afirmó su respeto por el sistema parlamentario, mientras simpatizantes expresaron decepción en la sede del movimiento en la capital.
El ascenso de Anutin refleja la transformación de una fuerza con influencia regional en un actor nacional, lograda mediante alianzas con clanes políticos locales y una campaña centrada en mensajes patrióticos y nacionalistas.
El Bhumjaithai se impuso en la mayoría de las circunscripciones fronterizas con Camboya y en numerosas zonas del país, en un contexto de debilidad económica que marcó la campaña, y ahora deberá negociar alianzas para alcanzar los escaños necesarios, con opciones que van desde coaliciones tradicionalistas a acuerdos con Pheu Thai.
El proceso para reformar la Constitución es largo y contempla al menos dos plebiscitos adicionales, pasos que muchos ciudadanos consideran decisivos para avanzar hacia una democracia más plena. Los partidos aún pueden presentar reclamaciones sobre los resultados antes de que la Comisión Electoral publique las cifras oficiales definitivas.
Fuente: contactonoticias.com.mx
