La presentación en España de Un a conciencia nueva, ensayo de la filósofa y editora Silvia Bardelás que pronto llegará a librerías de Estados Unidos y Latinoamérica, plantea debates de interés directo para la vida pública y cultural local. El libro propone recuperar una vitalidad perdida y cuestiona modos de relación social presentes en la comunidad.
Bardelás describe al ser humano contemporáneo como insensibilizado y hambriento de autenticidad y reconocimiento, una condición que analiza desde la filosofía y la experiencia personal. El tono combina reflexión teórica con escenas autobiográficas y referencias literarias y cinematográficas.
La obra incorpora referencias a pensadores clásicos y a la memoria familiar para sostener su diagnóstico sobre la modernidad. Entre los asuntos tratados aparecen los discursos identitarios, la salud mental, el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial.
También examina fenómenos culturales y políticos recientes, señalando que figuras públicas que se presentan como “auténticas” conectan con una necesidad de reconocimiento colectiva. La autora relaciona ese impulso con comportamientos extremos y con la búsqueda de singularidad a toda costa.
Bardelás atribuye la situación al “exceso de abstracción”: la razón separada de la inteligencia sensible ha vuelto la crítica infructuosa y ha sustituido la vitalidad por comodidad. Sentir se convierte en riesgo, mientras el sistema fomenta la ilusión permanente antes que la apreciación de la felicidad.
En ese marco, el consumo de experiencias se impone como sustituto de la vida auténtica; el mercado organiza planes y productos que traducen la existencia a transacciones. La escritora resume esa pérdida simbólica con la idea de que hoy se actúa como “un DNI, una cuenta bancaria y un grupo de interés”.
Frente a esto propone un cambio de conciencia orientado a la intimidad y la sensibilidad en las relaciones, una transformación personal más que colectiva. Defiende la cultura como motor de encuentro y capacidad conversacional, no solo como acumulación de saberes académicos.
Sobre la inteligencia artificial mantiene una postura crítica pero alejada del alarmismo: la considera una herramienta que puede superar en razonamiento pero no en pensamiento ni creatividad. Advierte, además, que la etiqueta “inteligencia” induce a confusiones sobre su naturaleza y límites.
El ensayo busca, en definitiva, provocar preguntas sobre qué nos hace humanos y cómo recuperar formas de vida más sensibles y singulares, sin renunciar a la evaluación crítica de las condiciones sociales que moldean el presente.
Fuente: contactonoticias.com.mx
