La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, evitó confirmar si se han detenido envíos de petróleo a Cuba y subrayó que esa decisión corresponde de forma soberana al Estado y a Petróleos Mexicanos (Pemex), una cuestión que genera debate por sus consecuencias en la política energética y exterior del país. La postura oficial enfatiza la autonomía de la empresa estatal frente a presiones externas.
Ante un informe que señaló la posible suspensión de un traslado petrolero, la mandataria explicó que los envíos se realizan tanto bajo contratos comerciales como, en determinados casos, por motivos humanitarios. Reiteró que la determinación sobre la venta o entrega de crudo se toma conforme a la política energética y exterior definida por el país.
Sheinbaum precisó que la decisión sobre cuándo y cómo se envía petróleo es soberana y depende de lo que determine Pemex en función de los contratos o, en su caso, de una decisión humanitaria. La explicación buscó despejar dudas sobre interferencias externas en la operación de la petrolera estatal.
La presidenta recordó que Cuba enfrenta un bloqueo económico por parte de Estados Unidos que ha provocado problemas de abastecimiento en la isla, y señaló que México ha mantenido históricamente una política de solidaridad con el país caribeño. Esa tradición de apoyo fue esgrimida como fundamento de la relación bilateral.
Sectores de la oposición han criticado los envíos, acusando al Gobierno de respaldar al régimen cubano, mientras que el Ejecutivo sostiene que su relación con Cuba se rige por principios de autodeterminación y no intervención. Según el gobierno, los volúmenes enviados representan una fracción menor de la producción nacional.
México se ha convertido en el principal proveedor de petróleo y derivados a Cuba, un factor que ha incrementado el costo geopolítico de su relación con Estados Unidos. Esos vínculos se vieron tensionados tras restricciones de suministro promovidas por Washington a raíz de una intervención militar en Caracas y la captura del presidente Nicolás Maduro.
Un buque petrolero arribó a la bahía de La Habana con aproximadamente 86.000 barriles de combustible procedentes de México, según datos del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. El envío ilustra la continuidad de los flujos energéticos entre ambos países pese a la controversia política.
Fuente: contactonoticias.com.mx
