La apelación del expresidente encarcelado ante la condena a cadena perpetua tiene repercusiones directas en la estabilidad política y en la confianza en las instituciones del país. El expresidente recurrió la sentencia impuesta por su decisión de declarar la ley marcial.
Sus abogados afirmaron que buscan poner de manifiesto errores en los hechos y una incorrecta interpretación de principios legales en la resolución de primera instancia. La defensa sostiene que la decisión judicial no refleja adecuadamente las circunstancias del caso.
El Tribunal del Distrito Central de Seúl condenó al exmandatario por insurrección al considerar que movilizó tropas en el Parlamento y provocó una grave crisis política. En primera instancia se le impuso la pena de prisión perpetua por esos actos.
La apelación se produce después de que el equipo especial de la fiscalía anunciara que también recurriría la sentencia, tras haber solicitado la pena capital en el proceso, una sanción para la que existe una moratoria en el país. Ambas partes presentarán sus argumentos ante instancias superiores.
El exmandatario declaró la ley marcial en la noche correspondiente, pero el Parlamento bloqueó el decreto pocas horas después. Posteriormente fue destituido por el Tribunal Constitucional, que estimó que no existían indicios de una situación de emergencia que justificara el decreto.
Además de la condena a cadena perpetua, ya había recibido otra pena de cárcel por obstrucción de la justicia en uno de varios procesos vinculados a la declaración de la ley marcial. Los recursos pendientes definirán ahora el curso judicial y político del caso.
Fuente: contactonoticias.com.mx
