El presidente de Groenlandia dijo que las continuas alusiones del mandatario estadounidense sobre la posibilidad de adquirir la isla han provocado, por primera vez en su historia, una sensación de amenaza entre la población y han puesto en primer plano la seguridad y la soberanía locales.
Ante expertos en seguridad en Múnich, el líder groenlandés afirmó que la presión extranjera reciente ha tensionado las relaciones con un aliado tradicional y ha obligado a la isla a replantear su posicionamiento estratégico.
Nielsen negó que Rusia o China hayan sido la causa de esa inquietud y atribuyó el sentimiento de amenaza a las declaraciones sobre Groenlandia surgidas desde Estados Unidos. Calificó la presión exterior como indignante e inaceptable y pidió tratar la cuestión mediante el diálogo y el respeto entre socios.
El presidente defendió el trabajo conjunto en el grupo de alto nivel constituido entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos y señaló que ese canal es el apropiado para abordar asuntos de seguridad y cooperación.
Valoró igualmente el anuncio de la misión de la OTAN denominada «Centinela del Ártico» como un paso positivo y mostró la disposición de Groenlandia a asumir responsabilidades en la construcción de seguridad en su área marítima y territorial.
Sobre la presencia de buques extranjeros, Nielsen negó que haya un gran tránsito de embarcaciones chinas y rusas en las costas groenlandesas, aunque advirtió que no pueden actuar como ingenuos y que vigilan la situación a largo plazo.
El presidente expresó la voluntad de que Groenlandia siga siendo parte de la OTAN y de cooperar estrechamente con países que comparten valores como la democracia y el respeto al derecho internacional.
La primera ministra danesa reiteró que la amenaza percibida no ha desaparecido y calificó de completamente inaceptable la presión sobre Groenlandia, subrayando que hay principios, como la soberanía y el derecho de autodeterminación, que no admiten compromiso.
En su intervención recordó que el acuerdo de defensa firmado con Estados Unidos en 1953 facilita la presencia militar estadounidense en la región y puso el ejemplo de las cifras históricas de bases y tropas para explicar la dinámica de la relación.
El ministro de Defensa alemán consideró que el debate sobre Groenlandia responde a motivos más amplios que la sola seguridad estadounidense y valoró la rápida reacción de los aliados para enviar una señal clara: reforzar la seguridad en el Ártico respetando la soberanía de los Estados y territorios implicados.
Fuente: contactonoticias.com.mx
