Pakistán efectuó ataques aéreos en Kabul y en al menos dos provincias afganas, lo que provocó explosiones escuchadas en la capital y alarma entre los residentes, según el portavoz del gobierno afgano. Las autoridades afganas señalaron que las operaciones aumentan la tensión en zonas fronterizas y afectan la seguridad local.
El portavoz Zabihula Muyahid informó que hubo ataques también en Kandahar y Paktia, y describió la acción como parte de una nueva escalada. Dos altos funcionarios de seguridad de Pakistán dijeron que el ejército atacó instalaciones que describieron como objetivos militares y que habrían destruido dos bases de brigada.
No hay confirmación independiente sobre la ubicación exacta de los ataques en Kabul ni sobre el número de víctimas en la capital. Las versiones oficiales entre ambos países difieren marcadamente sobre objetivos y resultados de las operaciones.
Afganistán sostuvo que su ejército realizó un ataque transfronterizo en represalia por bombardeos previos de Pakistán y afirmó haber capturado varios puestos del ejército pakistaní. Islamabad calificó las acciones afganas de no provocadas, defendió sus bombardeos como dirigidos a extremistas y rechazó las acusaciones de pérdida de posiciones.
El secretario general de la ONU instó a ambas partes a proteger a los civiles y a buscar una resolución diplomática de las diferencias, según el portavoz de la organización. El llamado se suma a las preocupaciones por el impacto humanitario de los enfrentamientos y la posibilidad de una mayor escalada.
El Ministerio de Defensa afgano informó que las operaciones de represalia se realizaron a lo largo de la llamada Línea Durand, en seis provincias, y que esa frontera de más de 2.600 kilómetros no es reconocida formalmente por Afganistán. Pakistán por su parte repite que actúa contra milicianos que se refugian en territorio afgano.
Las cifras de bajas varían: Kabul afirmó que murieron decenas de soldados pakistaníes y reportó pérdidas propias, mientras que Islamabad informó de pérdidas mucho menores en sus filas y ofreció cifras diferentes sobre bajas y puestos destruidos. Portavoces oficiales de ambos lados publicaron estadísticas contradictorias que no han sido verificadas de forma independiente.
En la zona fronteriza de Torkham se evacuó un campamento de refugiados tras reportes de heridos, y las autoridades afganas dijeron que 13 civiles resultaron lesionados por un ataque con misiles. La policía pakistaní también señaló evacuaciones de residentes en áreas fronterizas y reportó morteros caídos en aldeas sin informar de víctimas civiles.
Se difundieron videos de movimientos militares y disparos intensos que las fuerzas afganas compartieron, pero esas grabaciones no pudieron ser verificadas independientemente. El intercambio de imágenes subraya la dificultad para confirmar en terreno la magnitud y los efectos reales de los enfrentamientos.
La escalada se produce en un contexto de meses de tensión entre ambos países, con enfrentamientos previos que dejaron decenas de muertos y un alto el fuego mediado por Qatar que ha mostrado fragilidad. Islamabad acusa a grupos como el TTP de operar desde Afganistán, acusación negada por Kabul y por los propios grupos señalados, lo que complica las posibilidades de una solución inmediata.
Fuente: contactonoticias.com.mx
