La acción de Estados Unidos contra Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro tiene consecuencias directas para la región, afectando la seguridad fronteriza, las rutas marítimas y los flujos comerciales y migratorios de países vecinos. La intervención ha elevado la tensión en América Latina y podría repercutir en la estabilidad política y económica local.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tendrá una reunión convocada a raíz de la operación, solicitada por Colombia con el respaldo de Rusia y China, según fuentes diplomáticas. El órgano de 15 miembros ya se reunió en ocasiones anteriores por la escalada entre Estados Unidos y Venezuela.
La Secretaría General de la ONU, a través de su portavoz, calificó la acción estadounidense como un «precedente peligroso» y subrayó la importancia del pleno respeto al derecho internacional y a la Carta de la ONU. El secretario general manifestó su preocupación por lo que describió como posibles violaciones de las normas internacionales.
El representante permanente de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, envió al Consejo una carta en la que tilda la operación de «guerra colonial» destinada a imponer un gobierno títere y permite, según su texto, el saqueo de recursos naturales. Moncada afirmó que la acción vulnera la prohibición de recurrir a la fuerza contra la integridad territorial y la independencia política de los Estados.
Desde Washington, el presidente Donald Trump indicó que Estados Unidos dirigirá temporalmente Venezuela «hasta el momento en que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa», sin detallar cómo se administraría ese proceso ni los plazos previstos. La falta de concreción aumenta la incertidumbre sobre pasos posteriores.
La administración estadounidense ha justificado actos previos en la región invocando el artículo 51 de la Carta de la ONU, que regula la legítima defensa, y su representante en la ONU describió la operación como aplicación de justicia contra lo que calificó de organización narcoterrorista. Voceros estadounidenses sostienen que no se trata de un cambio de régimen.
En los meses previos, Estados Unidos incrementó su presencia naval en la zona, apuntó a embarcaciones sospechosas de narcotráfico frente a la costa venezolana y el Pacífico latinoamericano, y anunció un bloqueo sobre buques sujetos a sanciones, llegando a interceptar dos petroleros con crudo venezolano. Estas medidas forman parte del contexto que precede a la actual escalada.
La convocatoria del Consejo de Seguridad se suma a anteriores sesiones por la crisis entre Washington y Caracas y abre el camino a debates diplomáticos y posibles resoluciones. La comunidad internacional observa cómo evolucionan las iniciativas de emergencia y sus efectos sobre la estabilidad regional.
Fuente: contactonoticias.com.mx
