La tregua energética solicitada por Estados Unidos ha reducido temporalmente los ataques sobre el sistema eléctrico que afectaban a Kyiv y otras ciudades, lo que supone un alivio momentáneo para millones de residentes ucranianos que enfrentan cortes de luz y calefacción. La suspensión de bombardeos pretende crear condiciones favorables para la reanudación de negociaciones entre las partes en conflicto.
El Kremlin confirmó que su mandatario aceptó abstenerse de atacar instalaciones energéticas durante una semana tras una petición directa de la Casa Blanca, aunque mantuvo exigencias estratégicas que no han variado. A pesar de la pausa en los ataques, Moscú mantiene su demanda de control sobre la totalidad del Donbás y la central nuclear de Zaporiyia, actualmente bajo gestión rusa.
El presidente ucraniano agradeció la tregua y corroboró la ausencia de ataques en la noche posterior, si bien reconoció que la infraestructura energética había sido dañada en días anteriores. Ucrania anunció que se sumará al compromiso: si no hay ataques rusos contra su sistema energético, no responderá contra la infraestructura rusa.
Las dos delegaciones mantienen posiciones encontradas sobre la cuestión territorial, sin avances perceptibles en cuanto a concesiones sobre el este del país. Kiev rechaza aceptar las exigencias de retirada de territorio en la región de Donetsk, mientras que Moscú insiste en la recuperación del control de zonas que considera estratégicas.
En el marco de las negociaciones mediadas por Estados Unidos, se ha planteado la creación de una zona económica desmilitarizada en territorios ahora bajo control ucraniano, propuesta que Kiev condiciona a la preservación de su soberanía sobre esas áreas. El Kremlin, por su parte, ha expresado preocupación sobre la posibilidad de que Kiev intente recuperar por la fuerza infraestructuras como la central nuclear de Zaporiyia.
El portavoz del Ejecutivo ruso subrayó que la evolución en el frente reafirma la posición de Moscú y dejó claro que no hay indicios de un cambio de rumbo. Mientras tanto, el presidente ucraniano propuso que la electricidad producida por la planta de Zaporiyia se distribuya en el futuro entre Ucrania, Estados Unidos y Rusia, una idea que busca integrar la instalación en un marco de cooperación internacional.
Kiev además reclama garantías de seguridad vinculantes por parte de la Casa Blanca antes de plantear concesiones territoriales, equiparándolas en su relevancia a compromisos de defensa colectiva. Esas garantías se presentan como condición para avanzar en cualquier solución negociada que implique modificaciones sobre el control del territorio.
Fuente: contactonoticias.com.mx
