La celebración por el triunfo de la Selección Mexicana sobre Corea, que tuvo lugar en la Ciudad de México, generó un impacto considerable en el entorno urbano, con al menos 40 toneladas de basura acumuladas en lugares como el Zócalo y la Glorieta del Ángel de la Independencia. Este evento no solo refuerza la pasión del pueblo por el fútbol, sino que también nos confronta con la responsabilidad de cuidar nuestros espacios públicos.
La Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México informó que la intensa afluencia de asistentes y la duración de las festividades, que se extendieron por más de 12 horas, provocaron una importante generación de residuos. Ante esta situación, los equipos de limpieza se movilizaron para restaurar las condiciones de los espacios, afectando la vida cotidiana de quienes transitan por esas áreas.
Aproximadamente 360 trabajadores de la Secretaría, apoyados por 23 vehículos y equipos especializados, llevaron a cabo labores que incluyeron barrido manual, recolección de residuos y mantenimiento de áreas verdes. Esta labor no solo busca restaurar la limpieza, sino también promover un entorno saludable y apreciable para todos los ciudadanos.
Es esencial que, mientras disfrutamos de las festividades y del espíritu deportivo, también tomemos conciencia del impacto que nuestras celebraciones pueden tener en el medio ambiente y la comunidad.
