La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, ha declarado que no se involucrará en las acusaciones que Estados Unidos ha formulado contra su exesposo Carlos Torres Torres, quien ha sido señalado como facilitador del Cartel de Sinaloa. Esta situación genera preocupación en la ciudadanía, ya que implica a figuras políticas y exfuncionarios relacionados con la seguridad y la gobernanza en la región.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a cerca de cincuenta personas y entidades, entre las que se encuentran Torres y exfuncionarios de Baja California. Estas sanciones son parte de un esfuerzo más amplio del gobierno estadounidense para desmantelar las operaciones del Cartel de Sinaloa, que, según el Tesoro, operan con impunidad cerca de la frontera.
En una reciente entrevista, Ávila enfatizó que desconoce las acusaciones y que su gobierno no actuará como portavoz de dichos señalamientos. Afirmó que las autoridades competentes son quienes deben ofrecer información al respecto. En cuanto a los exfuncionarios mencionados en las sanciones, la gobernadora aseguró que su administración ha combatido “de manera frontal” a todos los grupos de la delincuencia organizada.
Los vínculos de estas acusaciones no solo implican a Torres, sino también a Rafael Buenrostro Martín, exfuncionario aduanal, y Pedro Ariel Mendívil García, exdirector de Seguridad Pública de Mexicali. Las acusaciones han sido presentadas en un contexto donde la “narcocorrupción” se menciona como un problema que afecta altos niveles de gobierno en Baja California.
Aunque Marina del Pilar no está entre los sancionados, la situación plantea interrogantes sobre la integridad de las instituciones gubernamentales y la lucha contra la corrupción en el estado. Previó a este anuncio, Torres negó las acusaciones en su contra y anunció que buscará aclarar su situación ante las autoridades estadounidenses, señalando que las acusaciones se basan en “denuncias anónimas” y que aún no ha sido convocado para esclarecer la situación.
Este contexto resalta la importancia de la rendición de cuentas y la transparencia en el manejo de las instituciones públicas en México, a medida que la ciudadanía observa cómo estos temas impactan su vida diaria y la seguridad en el estado.
