La actriz leonesa Leslie Garza ha compartido una experiencia profundamente emocional al recordar su camino en el cine, donde integró a sus hijos en la realización de su sueño artístico. Con el estreno de la película “I don’t speak english” en cines de Estados Unidos, el recuerdo de haber trabajado junto a ellos es motivo de orgullo y gratitud para ella y su familia.
La producción, filmada hace doce años, no solo fue un proyecto más para Leslie, sino un testimonio del esfuerzo por no separarse de sus hijos, Liam Colson Garza y London Garza, quienes entonces tenían apenas 4 y 3 años. La actriz recordó cómo esa experiencia marcó la vida de su familia, transformando lo que podría haber sido una elección difícil entre su carrera y la maternidad en una oportunidad para compartir momentos valiosos.
Leslie, al abordar su decisión de incluir a sus hijos en su vida laboral, mencionó que a menudo se enfrenta al dilema común entre el desarrollo profesional y la dedicación a la crianza. Sin embargo, en su caso, combinar ambos roles se convirtió en una aventura familiar inolvidable. Los pequeños, lejos de ver el rodaje como trabajo, lo vivieron como un juego.
A medida que la historia se desarrollaba, los recuerdos de Liam durante la filmación se tornaron entrañables. En una de las escenas más significativas, el niño debía recibir un regalo repetidamente. Su confusión y su comentario sincero sobre no querer que le quitaran el obsequio se convierten en un símbolo de la inocencia infantil y de la diversión compartida en el set.
Con el tiempo, Leslie ha visto cómo su elección de traer a sus hijos a este ámbito ha dado frutos. Los ingresos ganados por ellos durante la filmación se han guardado en cuentas que podrán utilizar en su mayoría de edad para la universidad o para iniciar proyectos propios. Para la actriz, este legado no es solo financiero, sino emocional, representando un esfuerzo conjunto que fomenta el trabajo en equipo familiar.
Actualmente, mientras London sigue mostrando interés en la actuación, Liam se enfoca en sus pasiones por los deportes y la música. Leslie reflexiona sobre la experiencia como una etapa que no solo le permitió ser madre, sino también una guía, asumiendo roles de apoyo en el set. Su vivencia le ha enseñado a ceder protagonismo en momentos clave, entendiendo que el éxito de un proyecto implica reconocer y promover los talentos de quienes la rodean.
Hoy, tras el estreno de “I don’t speak english”, Leslie resume su experiencia con una sensación de profunda gratitud. La conexión forjada con sus hijos a través del cine ha creado recuerdos que perdurarán, evitando la sensación de ausencia por parte de una madre siempre ocupada. Para ella, cada paso en este camino ha valido la pena, formando un legado de amor y esfuerzo familiar.
