La Copa del Mundo llegó a México y el trofeo oficial se exhibe en varias ciudades del país antes de continuar su recorrido hacia Estados Unidos y Canadá, para luego regresar a territorio mexicano con motivo de la inauguración del Mundial. Su presencia en el país permite ver de cerca la pieza más emblemática del fútbol internacional y genera interés local en torno a su historia y custodia.
El primer trofeo llevó el nombre de Jules Rimet, en honor a un expresidente de la FIFA, y acompañó las primeras ediciones del campeonato mundial. Aquella pieza original representaba a Nike, la diosa de la victoria, y estaba construida con metales finos sobre una base de mármol.
La normativa antigua permitía que una selección que conquistara el título en tres ocasiones conservara la copa de forma permanente, derecho que ejerció Brasil tras su tercer título en territorio mexicano. Tiempo después esa copa fue sustraída de las instalaciones de la federación brasileña y, según las investigaciones, acabó siendo fundida; la copa que hoy permanece en Brasil es una réplica.
En otra ocasión, poco antes de un torneo celebrado en Inglaterra, el trofeo expuesto en un salón público fue robado tras forzar las cerraduras, dejando al país anfitrión sin la pieza para la ceremonia inaugural. Se recibió una petición de rescate y, tras una cita para el intercambio, fue detenido un intermediario que afirmó desconocer el paradero del trofeo.
El original fue finalmente hallado por un perro collie llamado Pickles mientras paseaba con su dueño; el hallazgo se produjo con el trofeo envuelto en periódico. El animal y su propietario fueron invitados a las celebraciones del campeonato y recibieron una recompensa; hoy el collar de Pickles forma parte de la colección del Museo Nacional del Fútbol en Manchester.
Desde la introducción del diseño vigente, la FIFA modificó las reglas de propiedad del trofeo, de modo que la pieza original permanece en la sede del organismo y las selecciones campeonas reciben una réplica para su país. Equipos como Argentina y Alemania alcanzaron la cifra de tres títulos tras la adopción del nuevo diseño, pero ya no se aplican las antiguas normas de entrega definitiva.
Por ese motivo, el robo que sufrió la copa en Brasil no se repite en la actualidad, y las réplicas evitan que la pieza original salga de la custodia institucional. La presencia del diseño oficial en México es una oportunidad excepcional para que el público local lo contemple; difícilmente volverá a retornar al país hasta que México sea nuevamente sede de una Copa del Mundo.
Fuente: contactonoticias.com.mx
