Una operación terrestre del Ejército israelí en el sur del Líbano fue anunciada por el Gobierno como una medida para eliminar amenazas y proteger a los residentes de Galilea y del norte de Israel, lo que altera la seguridad en la zona fronteriza y puede afectar a comunidades civiles en ambos lados.
El ministro de Defensa, Israel Katz, informó del inicio de la operación en comunicaciones oficiales y dijo que la acción responde a una evaluación conjunta con altos mandos militares destinadas a neutralizar amenazas próximas a la frontera.
Katz señaló que cientos de miles de residentes chiíes del sur del Líbano han evacuado o están abandonando sus hogares tras avisos israelíes, y afirmó que no podrán regresar al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad de las comunidades israelíes cercanas.
El ministro añadió que él y el primer ministro ordenaron al Ejército destruir la infraestructura de Hezbolá en aldeas fronterizas para evitar que la milicia vuelva a operar desde esas zonas, en lo que describió como una medida preventiva.
En sus declaraciones, Katz comparó la estrategia con operaciones previas en la Franja de Gaza, citando acciones realizadas en Rafah y Beit Janún como referencias operativas.
Katz acusó al líder de Hezbolá, Naim Qasem, de esconderse mientras la población chií libanesa se ve obligada a abandonar sus hogares, advirtiendo que el grupo «pagará un alto precio» por su participación en el conflicto; en un vídeo llegó a decir que Qasem «pronto podrá encontrarse con ellos en las profundidades del infierno».
Las declaraciones se produjeron tras una reunión de evaluación en el cuartel general del ministerio de Defensa con altos cargos militares, incluidos responsables de inteligencia, operaciones y estrategia.
Informes de medios extranjeros y fuentes vinculadas a gobiernos indicaron que Israel baraja una operación de mayor envergadura en el sur del Líbano para reducir la presencia de la milicia chií proiraní Hezbolá, tras el intercambio de misiles y proyectiles en la región fronteriza.
Recientemente el Ejército israelí ha enviado refuerzos a la frontera norte y movilizado reservistas en respuesta a la escalada, y mantiene operaciones aéreas y terrestres contra objetivos vinculados a la milicia.
Fuentes sanitarias y organismos locales estiman que la campaña de bombardeos ha dejado alrededor de 850 muertos y más de 2.100 heridos, mientras que la Organización Internacional para las Migraciones reporta casi un millón de personas desplazadas internamente en Líbano y solicita fondos para ampliar la respuesta humanitaria.
Fuente: contactonoticias.com.mx
