Miles de peces han sido hallados muertos en la orilla de la Presa La Purísima, que se ubica entre Irapuato y el municipio de Guanajuato. Esta alarming situación, reportada por ciudadanos desde el fin de semana, afecta directamente a comunidades rurales como El Zangarro, Puentecillas, Cuevas, San José de Llanos y Molineros, donde muchos dependen de la pesca para su sustento.
El cadáver de los peces ha comenzado a descomponerse, provocando olores desagradables y elevando la contaminación en el aire y el agua. Los pobladores temen que la situación comprometa no solo la salud pública, sino también su actividad diaria.
Aunque las causas del fenómeno aún están bajo investigación, se especula que las altas temperaturas, el vertido de aguas residuales sin tratamiento, y la posible infiltración de desechos industriales podrían ser responsables. Residentes han señalado que estas aguas no tratadas provienen de zonas tanto urbanas como rurales cercanas.
La responsabilidad del cuidado de La Purísima involucra a diversos niveles de gobierno, incluyendo la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial (SMAOT). Estos organismos deben coordinar esfuerzos para garantizar la preservación de este ecosistema, que está reconocido como Área Natural Protegida.
Hasta ahora, no se ha obtenido una respuesta oficial respecto a la muerte masiva de peces y la situación sigue siendo monitoreada por las autoridades. La Presa La Purísima representa un recurso vital, no solo ambiental sino económico para muchas familias de Irapuato, y su cuidado es esencial para mantener el equilibrio ecológico en la región.
