Guanajuato Capital vivió una jornada de alegría y tradición con la celebración del 277 aniversario de las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla. En este emblemático evento, cientos de familias locales y turistas se congregaron en el corazón de la ciudad, fortaleciendo la identidad cultural de la comunidad cuevanense.
La festividad inició con la Carrera de San Juan y Presa de la Olla, que atrajo a entusiastas desde primeras horas del día. Posteriormente, se llevó a cabo un desayuno con el sector minero, donde autoridades estatales y municipales se reunieron con representantes de las empresas mineras de la región, reforzando la conexión entre la historia de la minería y la vida actual de Guanajuato.
El ambiente festivo se sintió en cada rincón, con visitantes explorando los negocios locales mientras el rector de la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, Víctor Manuel González Guerrero, oficiaba una misa en honor a San Juan Bautista en el jardín Florencio Antillón. Las familias comenzaron a reunirse con entusiasmo, compartiendo alimentos y disfrutando de las festividades en áreas como la Presa de San Renovato y el jardín Las Acacias.
El acceso principal hacia la Presa de la Olla fue cerrado al tráfico vehicular, permitiendo que el transporte público facilitara el acceso de las familias. A pesar de esta restricción, los habitantes llegaron caminando, algunos desde sus hogares y otros desde Embajadoras, reflejando el fuerte espíritu comunitario de la ciudad. Durante la verbena, figuras del Gobierno Municipal interactuaron con los asistentes, compartiendo deliciosos antojitos típicos.
La tradicional lluvia del mediodía se hizo presente, un fenómeno que muchos asociaron con la celebración, consolidando aún más la mística del evento. Juegos mecánicos, puestos de comida, bebidas, ropa y accesorios poblaron el ambiente festivo, mientras la música resonaba en el aire, creando una atmósfera animada.
La familia López Yebra, originaria de Pueblito de Rocha, expresó su emoción por participar en un evento que forma parte de su legado familiar. “Cada año venimos a la Presa. Es bonito porque lo hacemos en familia y lo disfrutan los más pequeños”, compartió Aurelio López, mientras anticipaban también la próxima Apertura de las Compuertas de la Presa de la Olla.
La trascendencia de esta celebración se remonta a 1741, año en el que comenzó la construcción de la Presa de la Olla, y que tras su conclusión en 1749, dio inicio a las festividades en honor a San Juan Bautista. Esta rica historia, compartida por el cronista de la ciudad, Eduardo Vidaurri Aréchiga, subraya la importancia de la celebración en la vida de los guanajuatenses, así como su contribución al turismo y la economía local.
