La reducción del llamamiento humanitario de la Organización Mundial de la Salud afectará la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias locales, que podrían ver recortados recursos para brotes y emergencias en sus territorios. La OMS solicitó mil millones de dólares para emergencias en 2026, un tercio menos que en el periodo anterior debido a la caída de la financiación de los donantes y a las dudas sobre las contribuciones de su antiguo principal aportante.
El director ejecutivo, Chikwe Ihekweazu, afirmó que la agencia se está enfocando «en los más necesitados, donde podemos salvar más vidas» y que los fondos se destinarán a 36 emergencias, entre ellas Venezuela, Gaza, Sudán y Ucrania. Señaló que la organización prioriza intervenciones con mayor impacto en mortalidad y morbilidad.
Ihekweazu expresó preocupación por las enormes necesidades y por la dificultad de cubrirlas con recursos reducidos. Negó que la OMS se esté retirando por completo de ninguna crisis y reconoció que en algunos contextos no se ha hecho todo lo deseable.
Estados Unidos abandonó formalmente la OMS tras criticar su gestión de la pandemia de COVID-19, crítica que la agencia ha rechazado defendiendo su actuación. En el pasado, Estados Unidos fue uno de los principales contribuyentes tanto al llamamiento de emergencia de la OMS, basado en donaciones voluntarias, como a su presupuesto general.
Ihekweazu indicó que, en la última campaña de emergencia, Washington no figuró entre los principales donantes y señaló que los mayores aportes provinieron de la Unión Europea, Arabia Saudí y Alemania. La disminución de contribuciones plantea desafíos para la cobertura de respuestas sanitarias en múltiples crisis simultáneas.
Fuente: contactonoticias.com.mx
