En Oaxaca, la noche del martes, se desató un panorama de compras de pánico entre automovilistas y transportistas tras el anuncio de un posible desabasto de gasolina, motivado por la toma indefinida de instalaciones de Pemex por parte del magisterio de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Esta situación ha generado angustia entre los ciudadanos, quienes temen que se interrumpa el acceso al combustible esencial para sus actividades diarias.
Las largas filas en las estaciones de gasolina de la capital y áreas aledañas, como Santa Cruz Xoxocotlán y Santa Lucía del Camino, son evidentes. Muchos automovilistas han tenido que esperar más de una hora para obtener combustible, lo que refleja la inquietud de la población. José Luis Ballesteros Melgar, presidente del Grupo de Empresarios Gasolineros de Oaxaca, advirtió que al menos 15 estaciones de la región están ya sin gasolina, lo que ha llevado a un sentimiento de urgencia y desasosiego entre los habitantes.
Lourdes, residenta de Santa Lucía del Camino, compartió que acudió a abastecer su tanque por precaución. “Esperemos que solo sea una alerta, pero la gente se ha dejado llevar al enterarse de la escasez”, comentó. Sus palabras reflejan lo que muchos sienten en estos momentos: la necesidad de asegurarse de que sus vehículos cuenten con el combustible para enfrentar el día a día.
La respuesta de la Sección 22 de la CNTE ha sido clara, negando que la toma de la central de Pemex esté causando una falta de combustible en la ciudad y en los municipios cercanos. Sin embargo, con el combustible agotándose en las principales gasolinerías de Oaxaca, la incertidumbre sobre el futuro inmediato persiste entre los ciudadanos. El Gobierno de México y las autoridades locales deberán actuar rápidamente para mitigar la preocupación y restablecer la confianza en el suministro de gasolina.
