El Comando Central de Estados Unidos informó sobre una nueva ronda de bombardeos en Siria contra objetivos del Estado Islámico, operaciones que repercuten directamente en la seguridad de las fuerzas estadounidenses desplegadas y en las comunidades con familiares en filas militares.
Las autoridades señalaron que los ataques fueron una represalia por la muerte de tres ciudadanos estadounidenses en un ataque previo atribuido a la organización yihadista.
Los bombardeos, descritos como de «gran escala» y realizados con apoyo de fuerzas aliadas, se dirigieron a múltiples objetivos relacionados con el grupo en diversas áreas de Siria, sin que se hayan proporcionado detalles sobre víctimas o ubicaciones específicas.
El Comando Central explicó que las acciones forman parte de la denominada «Operation Hawkeye Strike», una serie de operaciones contra infraestructuras y depósitos de armas vinculados al Estado Islámico.
La operación fue motivada por un ataque anterior en el que murieron dos militares y un intérprete estadounidenses en Palmira, según la versión oficial.
El organismo militar afirmó que su objetivo es erradicar el terrorismo islámico contra sus combatientes, prevenir futuros ataques y proteger a las fuerzas propias y aliadas en la región.
En comunicados, el Comando Central advirtió que perseguirá y atacará a quienes dañen a sus combatientes, independientemente de dónde intenten evadir la justicia.
Estados Unidos ha llevado a cabo operaciones militares en varios países —incluidos Yemen, Somalia, Irán, Nigeria, Siria y Venezuela— principalmente mediante bombardeos selectivos con aviones y drones.
Las autoridades estadounidenses han justificado estas acciones con la necesidad de combatir el terrorismo yihadista y el narcotráfico, y afirmaron que fuerzas de la coalición permanecen decididas a perseguir a los grupos que amenazan a Estados Unidos, sin identificar los países que ofrecieron apoyo a las operaciones recientes.
Fuente: contactonoticias.com.mx
