La ofensiva militar de Estados Unidos contra posiciones del grupo Estado Islámico en Siria tiene repercusiones directas sobre la seguridad regional y sobre las fuerzas desplegadas en la zona, ya que fue emprendida en respuesta a una emboscada en la que murieron dos soldados y un intérprete estadounidense. La acción busca degradar la capacidad operativa del grupo y proteger personal y activos en el terreno.
El Comando Central estadounidense informó que aeronaves de ese país realizaron una serie de ataques contra más de treinta objetivos del grupo, alcanzando instalaciones de almacenamiento de armas e infraestructuras vinculadas a sus operaciones. Según la nota oficial, las intervenciones se llevaron a cabo en operaciones recientes y se concentraron en puntos clave utilizados por la organización.
Las fuerzas estadounidenses atribuyen la muerte o captura de al menos cincuenta miembros del Estado Islámico en estas acciones, mientras que más de cien blancos han sido atacados desde que Washington lanzó su respuesta a la emboscada. Las autoridades militares describen las medidas como parte de una campaña sostenida para disminuir la amenaza que representa el grupo.
En la emboscada fallecieron el sargento Edgar Brian Torres-Tovar, el sargento William Nathaniel Howard y Ayad Mansoor Sakat, intérprete civil, cuyos decesos motivaron el reforzamiento de las operaciones contra milicias vinculadas al Estado Islámico. Las fuerzas estadounidenses han señalado que la respuesta busca también ofrecer justicia y disuasión ante futuros ataques.
Por su parte, el Ministerio de Defensa sirio anunció que las fuerzas gubernamentales tomaron el control de una base en el este del país que durante años fue utilizada por fuerzas estadounidenses en la lucha contra el Estado Islámico. La instalación, conocida como Al-Tanf, desempeñó un papel destacado cuando el grupo proclamó un califato en amplias zonas de Siria e Irak.
Asimismo, las fuerzas estadounidenses completaron el traslado a Irak de miles de detenidos vinculados al Estado Islámico, con el argumento de que serán juzgados en ese país a petición de Bagdad. La coalición internacional que combatió al grupo, encabezada por Estados Unidos, valoró positivamente la transferencia como parte de los esfuerzos para procesar a los detenidos y reducir riesgos en los centros de detención.
Fuente: contactonoticias.com.mx
