Las interrupciones en instalaciones energéticas de la región han tenido repercusiones inmediatas en el suministro y en las operaciones de exportación, afectando la estabilidad del mercado y la actividad económica local. Las medidas de cierre y las suspensiones operativas se han adoptado como precaución ante la escalada de ataques y represalias.
Qatar detuvo la producción de gas natural licuado y Arabia Saudita cerró su mayor refinería tras un ataque con drones, mientras que otros países de la región suspendieron operaciones en instalaciones petroleras y de gas. Las autoridades describen las acciones como medidas preventivas en medio de una ola de incidentes atribuida a ofensivas y contramedidas militares.
La oleada de ataques entró en su tercer día y motivó la suspensión de la mayor parte de la producción de petróleo en el Kurdistán iraquí y de varios yacimientos de gas israelíes, lo que redujo las exportaciones hacia Egipto. Las empresas operadoras anunciaron paradas temporales para evaluar riesgos y proteger instalaciones y personal.
Los precios del crudo subieron hasta un 13%, superando los 82 dólares por barril, ante la preocupación por la oferta y las dificultades en el transporte marítimo por el estrecho de Ormuz. El bloqueo parcial del paso por donde transita una quinta parte del suministro mundial generó volatilidad en los mercados.
La refinería de Ras Tanura de Saudi Aramco, con capacidad de 550.000 barriles por día, se cerró como medida de precaución; el complejo también funciona como terminal crítica de exportación para el crudo saudí. Las autoridades mantienen controles y evaluaciones sobre la operación de las instalaciones portuarias y logísticas.
En el Kurdistán, que en febrero exportó unos 200.000 bpd a través del oleoducto a Ceyhan, empresas como DNO, Gulf Keystone, Dana Gas y HKN Energy detuvieron la producción en sus yacimientos sin que se reportaran daños. Las suspensiones buscan minimizar riesgos ante la inestabilidad regional.
El gobierno israelí ordenó a Chevron el cierre temporal del yacimiento de gas Leviathan, cuya ampliación apunta a una capacidad de unos 21.000 millones de metros cúbicos anuales en el marco de un acuerdo de exportación a Egipto por 35.000 millones de dólares; un portavoz afirmó que las instalaciones están seguras. La compañía Energean también cerró el buque de producción que prestaba servicio a yacimientos más pequeños.
En Irán se escucharon explosiones en la isla de Kharg, que procesa alrededor del 90% de las exportaciones de crudo del país, si bien no está claro el alcance del impacto en las instalaciones. Las autoridades iraníes y operadores energéticos realizan inspecciones para determinar daños potenciales.
Irán produce aproximadamente 3,3 millones de bpd de crudo, más 1,3 millones de bpd de condensado y otros líquidos, lo que representa cerca del 4,5% del suministro mundial de petróleo. Cualquier afectación a su capacidad de procesamiento o exportación puede influir en la oferta global.
El gobierno de Qatar informó que una instalación de Qatar Energy fue atacada por dos drones procedentes de Irán y que las autoridades aún evalúan los daños. Las investigaciones continúan mientras las empresas y los estados vecinos adoptan medidas de contingencia para proteger la infraestructura energética.
Fuente: contactonoticias.com.mx
