La familia Gilinsky, una de las más influyentes de Colombia, está en el centro de la atención nacional justo antes de las elecciones presidenciales que se celebran este domingo. Con vastos intereses en sectores clave como la banca, la energía y la alimentación, su influencia se siente especialmente a través de la revista “La Semana”, que ha decidido respaldar a Abelardo de la Espriella, un candidato que representa a la derecha más conservadora del país.
Con un patrimonio de aproximadamente 15,000 millones de dólares, Jaimi Gilinsky ha forjado una relación cercana con el presidente Gustavo Petro. Durante el mandato de Petro, Gilinsky ha logrado expandir sus negocios, además de obtener victorias legales importantes que, según se comenta en círculos políticos, cuentan con el apoyo del gobierno. Esta conexión se remonta a finales de los años 90, cuando Gilinsky estaba en disputa por el control de Bancolombia y encontró en Petro, entonces diputado, un aliado inesperado.
Petro se alineó con Gilinsky en un momento en que el conglomerado opositor, GEA, dominaba las esferas política y mediática del país. En años más recientes, Gilinsky ha continuado como uno de los pocos empresarios con acceso directo a la administración actual, apoyando a Petro en su campaña electoral anterior y reforzando su influencia en el panorama político. En 2022, le entregó un premio al presidente, tanto como un gesto de apoyo como un símbolo de su colaboración.
A medida que las elecciones se acercan, la revista “La Semana” ha comenzado a promover la candidatura de De la Espriella, lo que ha llevado a especulaciones sobre una estrategia más amplia para dividir el voto de la oposición, específicamente de la senadora Paloma Valencia, quien cuenta con la presión política del expresidente Álvaro Uribe. Esta percepción ha hecho que algunos en la política crean que Gilinsky puede estar utilizando a De la Espriella como herramienta para debilitar a su rival, en un contexto de una campaña que ha sido criticada por su falta de propuesta concreta.
Aun así, la campaña de De la Espriella, aunque visible en medios y redes sociales, refleja una falta de un equipo gubernamental sólido, lo que ha suscitado comparaciones con la estrategia de Donald Trump en 2016. A dos días de las elecciones, la incertidumbre reina sobre el futuro de estas dinámicas, y muchos se preguntan qué impacto tendrán realmente en el rumbo del país.
