La posibilidad de que grupos separatistas de Alberta hayan buscado apoyo en Estados Unidos plantea un desafío directo a la soberanía canadiense, según advirtieron autoridades federales y provinciales. El debate ha encendido la política interna y podría afectar relaciones interprovinciales y con Washington.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, pidió a la administración estadounidense que «respete la soberanía canadiense» y afirmó haber tratado ese principio en sus conversaciones con el presidente Donald Trump. Carney señaló que espera respeto «en todo momento y sin excepciones».
Carney añadió que Trump no le ha planteado la separación de Alberta o Quebec en sus intercambios, y evitó precisar si formalizó una protesta tras comentarios del secretario del Tesoro, Scott Bessent, que habrían insinuado un apoyo estadounidense a los separatistas de Alberta.
Según informaciones, el grupo Alberta Prosperity Project (APP) mantuvo reuniones privadas con miembros de la administración estadounidense para solicitar apoyo logístico y financiero de cara a un posible referendo separatista en la provincia.
El APP habría solicitado al Departamento del Tesoro una línea de crédito de 500 millones de dólares para respaldar a Alberta en caso de que los independentistas ganen un hipotético referendo. Las negociaciones han generado reproches y demandas de aclaración en distintos ámbitos políticos.
El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, calificó los contactos con Washington como «traición» y sostuvo que buscar ayuda extranjera para fragmentar el país tiene un nombre concreto. Su declaración expresó la gravedad con que algunos mandatarios provinciales valoran los hechos.
El líder de Ontario, Doug Ford, exigió a la jefa del gobierno de Alberta, Danielle Smith, que aclare su posición y afirmó: «O estás con Canadá o no lo estás». Las declaraciones subrayan la presión política sobre la mandataria albesina.
Smith, que asistió a la toma de posesión de Trump y ha mostrado afinidad ideológica con el mandatario estadounidense, se negó a condenar los contactos del APP y atribuyó el sentimiento separatista, que cifró en torno al 30% de la población, a las políticas del ex primer ministro Justin Trudeau. Dijo además que no va a «demonizar o marginar a un millón» de sus ciudadanos con quejas legítimas.
El movimiento separatista en Alberta, impulsado por agrupaciones de extrema derecha y ultraconservadoras, busca celebrar este año un referendo sobre la independencia; la provincia concentra casi la totalidad de la producción petrolera canadiense y posee extensas reservas probadas de crudo.
En paralelo, en Quebec están previstas elecciones en las que el Partido Quebequés aparece a la cabeza en las encuestas. Su líder, Paul St-Pierre Plamondon, ha prometido convocar un referendo independentista, que sería el tercero para la provincia, si obtiene el triunfo electoral.
Fuente: contactonoticias.com.mx
