Las fuerzas de seguridad paquistaníes detuvieron a cuatro sospechosos, incluido el presunto autor intelectual del atentado suicida en una mezquita chií en las afueras de la capital, ataque que dejó 31 muertos y 169 heridos. La operación y los arrestos se producen en medio de investigaciones sobre la seguridad en la capital.
Una filial regional del grupo Estado Islámico se atribuyó el asalto en un comunicado difundido por su agencia noticiosa, y en la nota se relató que el atacante disparó contra los guardias en la puerta principal y detonó un chaleco explosivo al llegar a la puerta interior de la mezquita. El comunicado también calificó a los chiíes paquistaníes como objetivos legítimos y los describió como una “reserva humana” que ofrece reclutas a milicias en Siria.
El ministro del Interior dijo que entre los detenidos figura un sospechoso afgano vinculado al Estado Islámico y aseguró que el ataque fue planificado y que el suicida recibió entrenamiento en Afganistán con respaldo financiero de India; no se presentó evidencia pública que avale esas afirmaciones, y no hubo comentarios de Nueva Delhi ni de Kabul. Además, el responsable gubernamental apuntó que varios grupos armados operan desde territorio afgano para lanzar acciones contra Pakistán y advirtió sobre el riesgo de que la inestabilidad se extienda más allá de la región.
Al abordar críticas sobre fallos de seguridad, el ministro afirmó: “Si ocurre una explosión, otras 99 están siendo frustradas también”. Más de dos mil dolientes se congregaron cuando los ataúdes de alrededor de una docena de víctimas fueron trasladados a la mezquita para los funerales, a los que asistieron líderes de la comunidad chií y altos cargos del gobierno; los servicios de las demás víctimas se celebrarán en sus ciudades natales.
El ataque fue el más letal en Islamabad desde el atentado suicida en el hotel Marriott, que causó 63 muertos y más de 250 heridos, y se suma a otros ataques recientes, como la inmolación en el exterior de un tribunal de la capital que mató a 12 personas. En 2022, el Estado Islámico reclamó un atentado en una mezquita chií de Peshawar que dejó al menos 56 muertos y 194 heridos.
El ministro de Defensa señaló que insurgentes con base en Pakistán y operando desde Afganistán podrían atacar incluso la capital, comentario que motivó una respuesta del gobierno afgano. El Ministerio de Defensa de Afganistán condenó el ataque e indicó que vincularlo “irresponsablemente” a Kabul era inadecuado; Pakistán sostiene con frecuencia que Afganistán acoge a insurgentes, acusación que las autoridades afganas niegan.
Fuente: contactonoticias.com.mx
