ADIF está en el centro de una controversia por la destrucción de 35.000 traviesas ferroviarias que podrían ser fundamentales para reactivar la línea de mercancías entre Astorga y La Bañeza. La plataforma Corredor Oeste denuncia que esta acción representa una mala gestión de recursos públicos, en un contexto donde se busca revitalizar la economía local.
La polémica se origina tras la adjudicación de cerca de cuatro millones de euros en abril de 2025 para modernizar la línea ferroviaria convencional León-La Granja. Este proyecto implica la renovación integral de 89 kilómetros de vía, sustituyendo todos sus componentes por versiones de mayor calidad. Aunque la intención es modernizar el Corredor Atlántico para mejorar el tráfico de mercancías, el estado tiene un stock considerable de traviesas que, según Corredor Oeste, son perfectamente utilizables.
Los activistas argumentan que el gobierno debería aprovechar estas traviesas en lugar de destruirlas, especialmente dado que han sido fabricadas entre 2018 y 2023 y tienen una vida útil considerable. Como ejemplo de una recuperación efectiva de materiales, mencionan arreglos previos en el ramal de acceso al polígono industrial de Villadangos del Páramo, donde se reutilizó equipamiento similar.
La línea Astorga – La Bañeza, que cuenta con más de 20 kilómetros de vía, dejó de operar en 1996, tras haber sido cerrada a pasajeros en 1984 por la baja demanda. Corredor Oeste sostiene que reabrir este tramo ferroviario podría hacerse con una inversión mínima de 25 millones de euros, al no ser necesario comprar más terrenos, lo que hace aún más cuestionable la destrucción de traviesas que podrían usarse en el proyecto.
Desde finales de los años 90, el Corredor Oeste ha sido objeto de abandono, y parte del recorrido se ha convertido en Vías Verdes para promover actividades recreativas. Sin embargo, la sección en cuestión sigue sin utilizarse, y las comunidades aledañas continúan presionando para su recuperación, pues podría ser crucial para abordar problemas de despoblación en la región. Según estimaciones, la reactivación del tren podría captar más de 600.000 trayectos que actualmente realizan automóviles por la A-66, contribuyendo así al desarrollo local.
