La plataforma Holapueblo facilita la búsqueda de negocios en áreas rurales de Galicia, enfocándose en la revitalización de pueblos donde se requiere una nueva gestión empresarial. Actualmente, tres municipios ourensanos —Chandrexa de Queixa, Castrelo de Miño y Beariz— han comenzado a ofrecer viviendas para atraer emprendedores que deseen establecerse en un entorno menos frenético.
Holapueblo, impulsada por Redeia, IKEA y AlmaNatura, no solo conecta a emprendedores con las autoridades locales, sino que también proporciona asesoría para la creación de proyectos y acceso a ayudas tanto autonómicas como locales. En este sentido, actúa como un intermediario que apoya a quienes desean reactivar negocios que han cerrado.
Chandrexa de Queixa, el municipio más alto de la provincia, ofrece un ambiente rural con una economía predominantemente ganadera. Con cerca de 467 habitantes, destaca por sus oportunidades en el sector turístico, aunque su acceso es relativamente remoto. En el pasado, sufrió un significativo incendio que arrasó más de 10,500 hectáreas, subrayando algunas de las dificultades que enfrenta la zona.
Castrelo de Miño se presenta como el pueblo más poblado de los tres, con 1,289 habitantes. Es conocido por su alta concentración de bodegas y su embalse, ideal para actividades recreativas. Actualmente, se ofrecen casas a reformar a partir de 45,000 euros, siendo una opción atractiva para quienes buscan un cambio de vida cerca de la naturaleza.
Beariz, por su parte, cuenta con 901 habitantes y ofrece incentivos fiscales y acceso a recursos comunales. Con previsiones de desarrollo relacionadas con una mina de litio aún en trámite, está buscando fomentar el emprendimiento en sectores como la hostelería y el comercio.
Sin embargo, hay que considerar ciertos matices y desafíos. Los precios de las viviendas pueden incluir costos de reformas, y las condiciones de acceso a beneficios y recursos varían y deben ser investigadas a fondo. Aunque los esfuerzos por revitalizar estas zonas son evidentes, las estadísticas muestran una tendencia a la disminución de la población rural en España, lo que sugiere que las soluciones requerirán más que simples incentivos.
