Investigadores de la Universidad de Minnesota han logrado un avance significativo al determinar las condiciones del Universo durante los primeros cinco minutos tras el Big Bang, con un margen de error de solo 0,5%. Este hallazgo brinda una mayor certeza sobre los eventos iniciales del cosmos, un área que ha generado debates y variaciones en las teorías existentes. La precisión en la medición de estos momentos es útil para entender la composición del Universo, en particular el helio primordial, un elemento clave en las reacciones nucleares iniciales.
Para su estudio, los científicos han considerado tres factores fundamentales: la radiación de fondo de microondas, la expansión del Universo y la formación de helio primordial. Aunque los primeros dos fenómenos han sido ampliamente analizados, el helio, a pesar de sus implicaciones importantes, ha recibido menor atención. Los investigadores seleccionaron un grupo específico de 15 galaxias pequeñas y de baja metalicidad que funcionan como una “cápsula del tiempo”, permitiendo una mejor interpretación de los datos.
La investigación utilizó espectrógrafos MODS, desarrollados en la Universidad Estatal de Ohio, que facilitan el análisis espectral de objetos celestes pequeños. A través de este instrumental, los científicos identificaron 10 líneas espectrales correspondientes al helio y 15 del hidrógeno. Esto permitió corregir errores previos y ofrecer una representación más confiable de las condiciones del Universo en sus primeros momentos.
El estudio confirma que aproximadamente un 25% de la masa del Universo en esos instantes estaba compuesta de helio, respaldando hipótesis anteriores sobre la formación de este elemento bajo condiciones extremas tras el Big Bang. Este proceso de nucleosíntesis primordiales ocurrió entre 3 y 5 minutos después del evento inicial, antes de que la temperatura del Universo descendiera y se estabilizara.
Con estos hallazgos, el Modelo Estándar de la Física recibe un respaldo adicional. Evan Skillman, uno de los autores del estudio, lo considera un hito significativo en sus cuatro décadas de carrera, ya que las observaciones respaldan las predicciones teóricas previas sobre la composición del Universo en sus momentos más tempranos.
