Investigadores alemanes han logrado convertir una película de plástico PET en nanodiamantes utilizando un láser de alta potencia. Este avance, realizado por el Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf y la Universidad de Rostock, permite la producción de nanodiamantes intactos y podría ofrecer una alternativa más limpia a los métodos actuales que emplean explosivos. Aunque no se trata de diamantes tamaño joya, este proceso tiene implicaciones significativas para la industria, donde los nanodiamantes son valiosos debido a su dureza y estabilidad.
La técnica funciona al disparar pulsos láser contra una capa de PET de 100 micrómetros, comprimiendo el carbono del plástico. A diferencia de experimentos previos donde los diamantes solo existían brevemente, esta innovación asegura que los nanodiamantes puedan sobrevivir a condiciones normales, lo que los hace útiles para aplicaciones industriales.
Los nanodiamantes son esenciales en productos de pulido y amolado, y el método láser parece producir partículas de mayor pureza y menor tamaño en comparación con las que se obtienen a través de explosiones. Según el equipo, esta técnica podría transformar la forma en que se fabrican estos materiales, haciéndolos más adaptables a diversas aplicaciones.
Los nanodiamantes generados, que miden aproximadamente tres nanómetros de diámetro, podrían usarse en el desarrollo de sensores cuánticos, agentes de contraste en medicina, así como en catalizadores para reacciones químicas. La capacidad de incorporar otros elementos en los nanodiamantes durante su creación puede aumentar su versatilidad.
Sin embargo, esta técnica se encuentra en fase experimental, y la producción actual resulta insignificante para la demanda industrial. Los investigadores planean aumentar la producción a miligramos mediante mejoras en los láseres, que permitirían un mayor número de disparos por minuto.
Como parte de su investigación, el equipo también ha explorado cómo esta técnica puede replicar las condiciones extremas de planetas como Neptuno y Urano, donde se piensa que los diamantes podrían formarse naturalmente. Esta línea de trabajo no solo busca comprender mejor la formación de estos minerales en otros cuerpos celestes, sino que también podría abrir la puerta a nuevos materiales de carbono teóricos, como el BC8, que se probarán próximamente en condiciones de laboratorio.
