Un experimento de la Universidad de Mälardalen en Suecia ha demostrado que cultivar brócoli bajo paneles solares semitransparentes de color magenta puede ser una solución viable para la coexistencia de la agricultura y la producción de energía. Este hallazgo se produce en un contexto donde cada vez más propietarios están optando por transformar terrenos agrícolas en parques solares, una decisión que plantea desafíos significativos para la producción de alimentos.
La investigación indica que las plantas de brócoli cultivadas bajo estas condiciones alcanzaron un tamaño similar al de las cultivadas a pleno sol, aunque la maduración tomó 25 días más, con un peso de 170 gramos en comparación con 188 gramos en el cultivo convencional. Sin embargo, este sistema de paneles semitransparentes mostró ser 4,5 veces más eficiente en el uso de la radiación solar, permitiendo que las plantas aprovechen mejor la luz disponible.
La creciente presión sobre los terrenos agrícolas por parte de la energía solar ha evidenciado conflictos en la planificación rural. En Escania, Suecia, se rechazó un proyecto solar en 2022 por considerar que priorizar la producción alimentaria era esencial. A pesar de la aprobación judicial del proyecto, en 2024, un tribunal anuló esa decisión, reafirmando el interés agrícola.
El enfoque agrivoltaico busca mitigar esta competencia, sugiriendo que la combinación de energía y cultivo podría aumentar la productividad de la tierra en un 18%. Este tipo de innovación está siendo explorada en diferentes investigaciones en Suecia, incluyendo proyectos previos que han demostrado que paneles de diferente color pueden mejorar las características nutricionales de ciertos cultivos.
En este experimento, se implementaron estructuras de 20 por 20 metros con paneles de 50% y 70% de transparencia, además de un área de control expuesta al sol. Estos paneles permiten una mejor transmisión de luz roja y azul, favoreciendo la fotosíntesis. A pesar de los resultados prometedores, el estudio destaca la necesidad de más ensayos con diversas plantas y climas antes de aplicar esta tecnología a gran escala.
Sin embargo, existen consideraciones adicionales. El estudio no abarca aspectos económicos como los costos de implementación ni los posibles desafíos derivados del retraso en la cosecha, que podría afectar la rotación de cultivos y la gestión de plagas. De este modo, aunque los resultados iniciales son interesantes, se requiere una evaluación más exhaustiva para determinar la viabilidad de unir la agricultura con la energía solar de manera sostenible.
