Diego Simeone y su esposa, Carla Pereyra, están al centro de un debate sobre la vivienda en Madrid, tras revelarse su propiedad de 180 viviendas y 7 edificios a través de la sociedad Carpersim S.L., valorada en 39,7 millones de euros. Esto se sitúa dentro de un contexto de crisis habitacional que afecta a muchos ciudadanos, especialmente después del desahucio de Maricarmen, quien falleció en un hospital sin poder regresar a su hogar. Aunque el negocio de Simeone es legal, plantea preguntas sobre la ética del alquiler en ciudades con tensiones de vivienda.
Carla Pereyra, que lleva una década en el sector inmobiliario, detalló en varias entrevistas el éxito de su estrategia, que incluye adquisiciones de propiedades en zonas populares como Chueca y Malasaña, orientadas principalmente para estudiantes y trabajadores temporales. El registro indica que ambos son copropietarios de Carpersim S.L. al 50% desde marzo de 2024. Sin embargo, el alquiler promedio de 1.838 euros por piso al año no se alinea con la ocupación de 180 viviendas todo el tiempo.
La estrategia empresarial se enfoca en la compra de edificios completos en áreas de alto valor, como Salamanca y Chamberí. Esta táctica ha permitido a Simeone acceder a propiedades a precios más competitivos. Sin embargo, su creciente patrimonio inmobiliario genera cuestionamientos sobre la regulación del alquiler, especialmente en una ciudad donde el 30% de la renta media se destina a vivienda.
A pesar de la falta de regulación en el alquiler en Madrid, donde ni siquiera hay zonas “tensionadas” reconocidas, la situación de Simeone y Pereyra pone de manifiesto la compleja realidad de un mercado de vivienda donde muchos luchan por acceder a un hogar. El enfoque familiar en la gestión y comercialización de sus propiedades, a través de su propia empresa MyLocation, les permite internalizar beneficios y no depender de intermediarios, lo que plantea preguntas sobre las dinámicas del alquiler y el acceso a la vivienda en Madrid.
En el fondo, este fenómeno no solo refleja una estrategia de inversión, sino también una necesidad de abordar la creciente crisis de vivienda en el contexto de una economía donde el acceso a un hogar digno se ha convertido en un derecho en cuestión. La relación de Simeone con Madrid y su futuro en Argentina generan diálogos sobre la responsabilidad social de los empresarios en el ámbito de la vivienda, especialmente en un mercado tan sensible.
