La muerte de Diego Armando, un adolescente de 16 años que falleció tras ser presuntamente baleado por policías en Tepic, ha generado una profunda inquietud en la comunidad. Este trágico suceso, que ocurrió el 3 de octubre, deja a la familia de Diego en una búsqueda urgente de respuestas y justicia, mientras la Fiscalía General del Estado de Nayarit investiga si el proyectil recuperado de su cráneo está relacionado con las armas de los agentes involucrados.
La necropsia reveló un elemento balístico, que actualmente está bajo análisis. Sin embargo, la familia ha manifestado su frustración, afirmando que la investigación debió iniciarse de inmediato, no tras la muerte de Diego. Durante los cinco días en que permaneció hospitalizado, la familia indicó que no recibieron apoyo ni atención por parte de ninguna autoridad.
Ricardo Covarrubias, tío de Diego, ha cuestionado la versión oficial de los hechos, alegando que los jóvenes no agredieron a los agentes, quienes, según los testimonios, abrieron fuego. La angustia de la familia no solo proviene de la pérdida de Diego, sino también del temor de que otros jóvenes puedan vivir una situación similar.
Georgina Covarrubias, madre de Diego, exige justicia y reprocha la falta de respuestas por parte del gobierno de Nayarit, señalando que su hijo era un joven sano y querido por su comunidad. La madre se siente traicionada por las autoridades que no se acercaron a ofrecer apoyo durante el crítico estado de salud de su hijo, quien permanecía bajo custodia policial en el hospital.
Los hechos del 3 de octubre involucraron una persecución policial y disparos hacia la camioneta donde viajaban Diego y sus amigos. Dos jóvenes resultaron heridos, y el incidente ha evidenciado un creciente descontento en la población acerca de la actuación de las fuerzas del orden. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Nayarit ya ha separado a los policías involucrados de sus funciones operativas mientras continúan las investigaciones.
La respuesta de la fiscalía incluirá un análisis pericial del proyectil para determinar el origen de los disparos. Sin embargo, hasta ahora, no se ha confirmado si los disparos provinieron de armas oficiales. Esta situación ha llevado a la familia de Diego a exigir sanciones para los responsables y a manifestar su deseo de que el caso no quede impune, reflejando el anhelo de justicia que predomina en muchas familias que temen por la seguridad de sus hijos en el contexto actual del país.
