Mantener un sistema operativo antiguo como Windows 10 puede parecer una opción viable mientras funcione correctamente, pero para las empresas, esta decisión implica numerosas consideraciones económicas y de seguridad. Desde que finalizó el soporte estándar el 14 de octubre de 2025, las organizaciones que han optado por seguir utilizando este sistema están ahora evaluando el costo de continuar con Windows 10 frente a la necesidad de migrar a versiones más recientes.
Microsoft lanzó el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (ESU) para permitir que los usuarios sigan recibiendo actualizaciones críticas. Sin embargo, este programa tiene un costo creciente: el primer año tiene una tarifa de 61 dólares por dispositivo, y en el segundo año esa cifra se eleva a 122 dólares, duplicándose a 244 dólares en el tercer año. Además, las licencias son acumulativas, lo que significa que si una empresa se une al programa en su segundo año, debe cubrir también el primero.
La situación es diferente para los usuarios domésticos, quienes pueden acceder a las ESU hasta el 12 de octubre de 2027 sin costo adicional, siempre que mantengan activa su sesión con su cuenta de Microsoft. Esto marca una distinción importante: las tasas mencionadas son solo para el ámbito comercial, lo cual no se aplica automáticamente a los usuarios particulares en España.
Es vital entender que pagar por el programa ESU no revitaliza Windows 10 ni extiende el soporte de forma convencional. Este programa se limita a proporcionar actualizaciones de seguridad críticas y no incluye nuevas funciones o soporte técnico general. En esencia, las empresas están comprando un plazo para mantener sus dispositivos protegidos mientras planifican una eventual migración.
A pesar de las complicaciones de migrar a Windows 11, algunas empresas deciden mantener sus equipos actuales por razones específicas como compatibilidad con hardware o ciclos de renovación. Según Esben Dochy de Lansweeper, para muchas organizaciones, el coste de las ESU puede ser más económico y sencillo que el de reemplazar dispositivos difíciles de migrar.
Mientras tanto, Windows 11 continúa ganando popularidad, con datos de Statcounter que indican que su cuota de mercado en escritorio ha alcanzado el 71,4%, en contraste con el 27,8% de Windows 10. Aunque estas cifras son estimativas y no oficiales, reflejan una tendencia hacia la migración, que se hace aún más urgente dado el aumento de los costes de las ESU. Sin embargo, los dispositivos más antiguos suelen ser aquellos que presentan mayores desafíos para la transición.
