Miles de personas tomaron las calles de la Ciudad de México para recordar la trágica masacre del 2 de octubre de 1968. Este año, la Secretaría de Seguridad Ciudadana implementó un operativo en las inmediaciones del metro Tlatelolco, un punto clave durante la movilización, con el fin de decomisar armas y petardos. Sin embargo, el ambiente se tornó tenso al reportarse incidentes entre policías y manifestantes.
La policía indicó que algunos manifestantes, encapuchados, rompieron vidrios y lanzaron fuegos artificiales dentro del metro. En esta intervención, se confiscaron cadenas, palos y otros objetos considerados peligrosos. Sin embargo, varios videos que circulan en redes sociales muestran que la actuación de las fuerzas policiales incluyó agresiones físicas hacia los manifestantes. Según estos registros, hubo un encapsulamiento y el uso de gas lacrimógeno, generando escenas caóticas en el lugar.
Entre las víctimas se encuentra el reportero Iván Ortiz, quien denunció haber sido golpeado y despojado de su teléfono por los agentes mientras cubría la manifestación. A su vez, los elementos antidisturbios formaron un pasillo para realizar cacheos masivos a los asistentes, provocando constantes altercados.
A pesar de la vigilancia, grupos de jóvenes del llamado bloque negro llevaron a cabo actos de vandalismo, como pintar muros, romper vidrios y, en algunas ocasiones, saquear comercios en la zona de la Plaza de las Tres Culturas. En las comunidades aledañas, circulaban imágenes del desorden mientras que, en otros puntos, la policía parecía ausente.
Ante la controversia, la Secretaría de Seguridad Ciudadana mencionó que la Dirección General de Derechos Humanos supervisó el operativo para garantizar que se siguieran los protocolos establecidos. Con todo, el uso indebido de la fuerza está bajo investigación por parte de la Dirección General de Asuntos Internos.
Cada año, la conmemoración del 2 de octubre reúne a miles en la Plaza de las Tres Culturas. Este año, los grupos marcharon hacia el Zócalo de la ciudad, mientras el gobierno capitalino implementó diversas medidas de seguridad para proteger los comercios a lo largo del recorrido, tratando de prevenir enfrentamientos y actos de vandalismo.
