Un nuevo obstáculo para la operación de drones se ha reportado en Playa Bagdad, Matamoros, Tamaulipas, donde, durante el reciente vuelo de SpaceX, se detectó por primera vez una restricción que impidió la actividad aérea en la zona. Esta medida, que se activó del lado mexicano, afecta no solo a los monitoreos ambientales, sino también al entorno cotidiano de quienes exploran la región. La organización Conibio Global, dedicada al seguimiento ambiental, señaló que su dron regresó de forma automática a su punto de despegue durante el lanzamiento de Starship el 28 de septiembre, lo que podría indicar un endurecimiento de las normas para el uso de drones en esta área fronteriza.
Por el momento, no se ha especificado qué autoridad o sistema provocó esta restricción, ni si es una medida temporal o permanente. Esta nueva situación se enmarca en un contexto de preocupaciones por el impacto ambiental que las actividades de SpaceX pueden tener en el Golfo de México. Conibio Global ha levantado alertas en el pasado sobre los residuos generados y ha solicitado la intervención de instituciones federales para salvaguardar el ecosistema marino.
Durante el vuelo, miembros de la organización también expresaron su desacuerdo frente a los posibles efectos nocivos sobre el medio ambiente. Para ello, se manifestaron en aguas cercanas al Golfo de México, mientras denunciaban que helicópteros de SpaceX habían intimidado a sus embarcaciones, interrumpiendo sus actividades pacíficas. En una situación previa en 2025, un incidente similar involucró agresiones hacia sus lanchas, generando un ambiente de tensión en la zona.
Ante este panorama, Conibio Global ha reafirmado su compromiso por seguir monitoreando las condiciones de vuelo y los posibles efectos en la región. Activistas han instado a la presidenta Claudia Sheinbaum a que tome acciones en pro de la protección de especies marinas y del territorio mexicano, enfatizando la urgencia de una respuesta institucional ante la creciente preocupación ambiental.
