Rubén Mendi, un agricultor de Valtierra, Navarra, ha vuelto a destacar en el ámbito de la horticultura al levantar una calabaza de 1.033 kilos durante la XVII Feria de Valtierra, consolidando su reputación como uno de los grandes cultivadores de España. Este evento no solo pone en jaque los récords nacionales, sino que también atrae la atención sobre una cultura de competiciones dedicadas al cultivo de hortalizas gigantes. La popularidad de estos torneos, donde se pone a prueba la habilidad y dedicación de los agricultores, impacta tanto en el ámbito del entretenimiento local como en el turismo rural de la región.
Mendi, conocido en redes sociales como “El Rey de las Calabazas”, ha competido en numerosos eventos a lo largo de sus dieciséis años de carrera en este campo. Desde sus inicios, donde presentó una calabaza de 110 kilos, ha logrado hacer historia al cultivar varios ejemplares que superaron los 800 kilos, siendo el más notable su récord de 1.187,5 kilos en 2025. Este año, pese a un clima adverso, su esfuerzo le valió el primer premio y 3.000 euros por su calabaza en el concurso de su pueblo.
Además de las calabazas, en la reciente competencia también se premiaron otras hortalizas, con Samuel Pérez Collado llevándose 1.000 euros por una sandía de 82,5 kilos, mientras que Mendi ganó en la categoría de berenjenas. La diversidad de categorías en estos torneos muestra la creciente popularidad del cultivo de hortalizas gigantes en España.
Mendi también compitió en Sidamon, Lérida, donde nuevamente se coronó con una pieza de 807 kilos, superando a otros competidores locales. Este fenómeno ha ido creciendo en popularidad desde que, en 2016, Carlos Callén estableció un récord nacional que Mendi destronó poco después, manteniendo un nivel de competencia impresionante en los últimos años.
La genética detrás de estas calabazas gigantes se atribuye al agricultor canadiense Howard Dill, creador de la variedad Atlantic Giant, una de las más solicitadas hoy en día. Las regulaciones para los récords en estos torneos están respaldadas por la Great Pumpkin Commonwealth, que proporciona estándares y certificaciones para competiciones en todo el mundo.
Eventos como los de Valtierra no son aislados; hay varias competiciones en todo el país, y el interés por el cultivo de grandes hortalizas sigue en aumento. Sin embargo, tras la temporada de cosechas, surgen inquietudes sobre el desperdicio alimentario, ya que muchas de estas hortalizas, debido a su tamaño y características, son poco utilizadas en la gastronomía y a menudo terminan alimentando a animales.
A pesar de la magnitud de estas competiciones, la clave para disfrutar de estas calabazas radica en la cocina. Algunos expertos sugieren técnicas para aprovechar su pulpa acuosa en diversas recetas, desde purés hasta postres, proponiendo una utilización más sostenible de estos productos. Con la creciente atención hacia el cultivo y consumo responsable, iniciativas locales están surgiendo para reciclar estas hortalizas y contribuir a un menor desperdicio alimentario.
